Cada vez más personas llegan al dique Potrerillos a vivir la experiencia del kite. Fuimos a la playita de dónde salen para una sesión de fotos y conocer un poco más sobre esa intransferible sensación de navegar y volar al pie de la Cordillera.  

    Ivo Pionetti tiene 27 años y desde hace seis que practica kitesurf a lo largo de las cuatro estaciones. El Dique Potrerillos es parte de su entorno cotidiano, cuando no viaja a entrenar o competir patrocinado por las marcas que promueven su habilidad con el deporte. Entre ellas, la destacada empresa mendocina Shakka Surf, que fabrica tablas de calidad internacional en manos de los shapers Santiago Reboredo y Javier Tessio. Como rider, la especialidad de Ivo es la nieve, al igual que la de su socio Rodrigo «Wilson» Romero, con quien organiza viajes bajo el sello de Rocket Kite.

    En fotos y videos, a Ivo se lo ve participar de categorías y estilos diferentes, motivado por una sensación que describe como única: la de volar. Esa libertad física, apunta, la de dirigir el sentido hacia donde se quiere ir, es parte del encanto que despliega en distintas superficies y que tiene como premio elevarse en el aire y flotar. Por Argentina, Hawái, Brasil, Estados Unidos y México, y junto a su par «Wilson», este licenciado en administración de empresas ha hecho de las suyas.

    «El kitesurf o kiteboard es un deporte de viento que se practica tanto en agua como en tierra o nieve. Consiste en ir traccionado por una vela, a la cual le decimos kite, que está a unos 15 o 20 metros de distancia y que se coloca en contra del viento. Llevamos, además, una tabla por la cual nos deslizamos», explica Ivo, quien agrega que al ser un deporte relativamente nuevo a nivel mundial, la profesionalidad en la Argentina depende más bien de auspicios y contribuciones económicas.

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    «En Mendoza el kitesurf ha crecido de forma exponencial debido a las condiciones que existen en el Dique Potrerillos, así como en el Carrizal. El principal spot que hay es dentro del lago en sus diferentes puntos: el conocido como La Lengua; en la parte norte, la Bahía Príncipe y al suroeste, El Álamo, donde los instructores lo creen más propicio para enseñar ya que se puede hacer un poco de pie. Dada la cantidad de personas que practicamos actualmente, sí o sí necesitamos dos spots», comparte el joven, también miembro de la Asociación Mendocina de Kite, que nuclea a unos 200 riders con el fin de regular el deporte en el lago, organizar competencias y comprar el equipamiento necesario de emergencia, rescate y seguridad.

    Patricia Lucero es una de las pocas mujeres que practica kite en Mendoza, aunque sostiene que en otros lugares la presencia femenina es numerosa. Por las condiciones de viento, asegura que Potrerillos puede ser un lugar difícil para algunos, aunque hermoso por el escenario que lo abraza. «Mi incursión con la náutica comenzó de chiquita con optimist (embarcación para menores de 15 años), luego en velero pampero, de grande windsurf en Cuesta del Viento (San Juan) y hace unos cuatro o cinco años, en kite», dice. Motivación, determinación e independencia, afirma, son las claves necesarias para las entusiastas que quieran sumarse  al deporte, que en su caso es también una actividad laboral como responsable de Kitelab, donde repara los barriletes y sus líneas.

    Oski Nievas: Pionero del kitesurf en Mendoza

    Oscar Nievas es precursor del deporte en la provincia y tiene además una agencia deportiva de viajes grupales de kite para navegar en Brasil, República Dominicana, Chile o Perú. Se llama Gow Travel. Windsurfista desde los 18 años, fue en Brasil en 2006, como aprendió a hacer kitesurf. En Buenos Aires compró lo necesario para continuar la aventura en Mendoza y una vez aquí, era el único que lo hacía ante el asombro del público. Un año más tarde, ya se había convertido en instructor por la Asociación Argentina de Kite.

    Muchos nombran a «Oski» como un verdadero referente y él está convencido de haberle enseñado al 90% de los chicos que actualmente navegan. «Tenemos un lugar maravilloso y las condiciones de viento son buenísimas en Potrerillos entre las 12 y las 5 de la tarde. El kite es el deporte de mayor crecimiento náutico a nivel mundial. Esto sucede porque no requiere de mucho esfuerzo físico y lo puede practicar desde un chico de 40 o 50 kilos, hasta cualquier persona que pueda moverse por sus propios medios, sin límite de edad», comparte.

    «Sí requiere de mucha técnica porque implica volar un cometa y trabajar con la intensidad del viento en un ambiente de agua, así que es imprescindible hacer el curso. Los autodidactas se exponen a una situación altamente riesgosa precisamente porque el instinto del ser humano lleva a realizar movimientos contraproducentes para su seguridad», aclara el experto, quien trabaja con un protocolo de enseñanza de un mínimo de ocho horas en su escuela Kite Potrerillos.

    «Una vez que te iniciaste en el deporte no hay techo. Hay infinidad de maniobras, lo podés hacer por gusto o te podés dedicar a la competición, porque ahora es una actividad olímpica», explica Nievas, parte del cuerpo técnico del equipo olímpico juvenil y socio fundador de la Asociación Mendocina de Kite, de la cual es actualmente su vicepresidente. «Nuestro objetivo es obtener un lugar en el Dique Potrerillos donde podamos practicar el deporte de forma segura y adaptada. Estamos en tratativas con Recursos Naturales, con la Secretaría de Deportes y con Medio Ambiente, siempre expectantes para que esto suceda».

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    Pablo Donna