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Julieta y Ana Martínez: sangre joven en la cultura mendocina

La hermana menor es la directora del Teatro Independencia y la mayor es periodista de Acequia. Son lindas y destacadas. Y aún ni se acercan a los 30 años

«¿Cuál de las dos es la mayor?», les pregunto, y ríen al unísono. Ya adivinan la reacción a su respuesta: («¡Ay, pensé que era al revés!»), que vuelve a provocarlesrisa. Son Julieta y Ana Belén Martínez, directora del Teatro Independencia y conductora del noticiero de Acequia, respectivamente. Dos chicas simples, híper trabajadoras y embajadoras de la «sangre joven» en la gestión y en la tevé de Mendoza.

La confusión en las edades se explica no por su aspecto –las dos son jóvenes y muy lindas– sino por sus personalidades. Julieta, la menor, tiene 23 años y el semblante de una funcionaria: es simpática pero seria, no tiene novio y vive dedicada a su trabajo, a cargo del teatro más importante de Mendoza. «Llevo una vida súper tranquila. Los fines de semana trabajo. No fumo, no tomo alcohol… lo máximo que me pueden ver es comiendo con amigas en la Arístides», dice.

«Yo salgo un poquito más», se diferencia la hermana mayor, Ana (26). «Me gusta salir a bailar con amigos, con mi novio. Y me gusta tomar algo, pero siempre con el cuidado lógico». Ella es licenciada en Comunicación Social y desde hace poco más de un año, una de las caras del canal estatal Acequia, donde es notera y conductora del noticiero.

Si algo tienen en común estas chicas, además de la sangre, es la pasión por la cultura, las artes y el trabajo duro. «Siempre hemos sido muy independientes y cuando mis papás se separaron (hace siete años) dijimos “bueno, vamos a ayudar”», cuenta Julieta. «Lo hacíamos por una cuestión de placer. Éramos acomodadoras en el Auditorio Bustelo cuando había un evento». En ese entonces ella tenía sólo 16 años, y su hermana, 18.

Esa experiencia como acomodadoras las llevó al Independencia, donde fueron «descubiertas» por el entonces director del teatro y hoy subsecretario de Gestión Cultural, Fabricio Centorbi. Ana recuerda: «Él siempre se caracterizó por buscar gente joven para sus equipos. Nos vio que tratábamos a la gente de otra manera y ahí empezamos a charlar para conocernos. Al tiempo Juli entró a la boletería».

 

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Ana Belén (26 años) y Julieta Sol (23) tienen una hermana más: Guadalupe, de 17 años.

 

 

Funcionaria precoz

Ese fue el primer paso para Julieta: de acomodadora a boletera, luego encargada de administración y, con tan sólo 20 años, directora del principal teatro de Mendoza. Su nombramiento en 2011 provocó cuestionamientos. A ella y a su mentor Centorbi, por su corta edad.

Julieta lo reconoce: dudó un poco al principio. «Cuando me lo propusieron pensé: enloquecieron. Me lo propuso Fabricio y dije “no puede ser”. Yo sabía todo el trabajo que había hecho, pero dudaba por mi edad básicamente». Pero la juventud de Julieta fue sólo una de las objeciones. «Al principio me pegaron por todos lados, no sólo por mi edad sino porque supuestamente tenía una relación con un funcionario. Además, por ser mujer. Todavía eso pesa socialmente. La mujer está ganando espacios pero tiene que aguantar estas  cosas», lamenta.

–¿Creés que si hubieras sido un hombre las cosas hubieran sido diferentes?

–Julieta: Si hubieran nombrado a un varón no pasaba nada.

–Ana: Por lo menos no se hubiesen inventado que se acostaba con alguien para llegar, eso seguro.

–Julieta: Lo bueno es que mientras la prensa me cuestionaba, los artistas me mandaban mensajes de apoyo. Ya el año pasado los periodistas empezaron a decirme « la verdad te queremos felicitar, nadie creía en vos, pero…». La prensa empezó a tomar otra posición, que para mí ha sido lo más importante.

«Está bueno ser mujer y joven, abrir los espacios, formar. Cuando te empezás a involucrar empezás a formar tu propia forma de pensar, de trabajar, de entender la política, y está bueno que ahora los jóvenes sepan entender cómo son las cosas, para qué sirve la política», agrega la directora. En febrero Julieta fue precandidata a concejal de Capital en la lista de Gustavo Tobares (Frente para la Victoria).No ganó, pero asegura que repetiría la experiencia. 

Ana no duerme

La hija mayor de los Martínez (la menor es otra mujer, Guadalupe, que está terminando la secundaria) también creció entre las bambalinas del Independencia, de donde supo irse a tiempo para preservar a su hermana. Tras ser acomodadora, y como estudiante avanzada de Comunicación, se hizo cargo de la dirección de prensa del teatro. «Estuve dos años hasta que asumió la Juli como directora. Y renuncié por una cuestión de ética y para no generar ningún revuelo», cuenta.

Recién entonces las hermanas dejaron de trabajar bajo el mismo techo, y desde finales del año pasado ya no comparten la casa tampoco, ya que Ana apostó a la convivencia con su novio, Matías Cardozo.

Con una amplia experiencia en locuciones –trabajó para el Ministerio de Cultura en todos los escenarios de la provincia, guionó y coordinó previas de fiestas de la Vendimia, Vía Blanca y Carrusel durante 2012, 13 y 14– a finales de 2013 se incorporó al equipo de Acequia, el entonces recién nacido canal de televisión estatal mendocino.

«Siempre me gustaron los medios. Me gusta mucho escribir también, no es que siempre quise salir en la tele, pero me encanta el proyecto de Acequia y me encanta formar parte. Empecé con la parte cultural, luego fue cambiando y sigo con eso pero también conduzco el noticiero», explica. «Me encanta la cultura, soy de ir al teatro, a conciertos, al cine. Pero he aprendido y me defiendo muy bien en todo lo otro, puedo hacer las otras cosas y creo que las he hecho bien».

 

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Ana en una entrevista al gobernador Francisco Pérez, durante el baile de las reinas, en la Vendimia 2015. Foto: Andy Dubrowsky.

 

 

–¿Alguna vez has tenido que entrevistar a tu hermana?

–Ana: Nos tocó la primera vez para la velada de gala de mayo que transmitía por Igualdad Cultural. Ahí le hice como una nota. Y para Acequia también la he entrevistado. Yo ya sé qué es lo que tiene que decir, entonces cuando veo que le falta algo repregunto. Es una persona fácil para entrevistar.

–Julieta: En realidad yo no me llevo muy bien con las cámaras. Soy muy de perfil bajo, pero si tengo que elegir obvio que prefiero que me entreviste mi hermana.

Ambas saben que son afortunadas al haberse acompañado durante tantos años. «Es mi hermana, la persona que más quiero en el mundo. Siempre nos hemos llevado muy bien porque sino es imposible poder trabajar. Encima, con un trabajo súper absorbente como el del teatro que es estar todo el día, el fin de semana, siempre los mismos problemas», dice Ana.

–Julieta: ¡Es como trabajar con tu pareja! (risas).

–Ana: ¡Peor!, porque a tu pareja la elegís, a tu hermana no.

–¿Y siempre se llevaron bien?

–Ana: Sí, por eso hemos podido bancarnos este trabajo.

 

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«No compartimos el mismo grupo, pero igual las dos somos amigas de los amigos de la otra», aclaran las chicas.

 

 

Pasado y futuro

Y es que desde pequeñitas compartían los amigos del barrio, esos que las pasaban a buscar en un Jeep rojo a batería, recuerdan, y con quienes iban a la pileta. Hijas de Freddy (viajante) y Andrea (directora de escuela), para ellas jugar a la maestra era cosa de todos los días: Julieta como una alumna aplicada y Ana a cargo de las lecciones. «Una maestra exigente», aclara su hermana menor, riendo.

–¿Qué planes tienen para cuando finalice esta gestión en diciembre?

–Julieta: Yo soy empleada de planta del Teatro, así que podría seguir como administrativa. Pero creo que ahí ya ocupé un montón de roles, he tocado un techo y me gustaría crecer más en lo profesional. No sé qué quiero hacer, prefiero que me sorprenda la situación.Quizá termine mi carrera (Administración Hotelera). Si no sigo en lo político, voy a estudiar y me voy a dedicar a la producción.

–Ana: Yo en Acequia no sé si me bancaría trabajar para alguien con quien no comparto ideas. Hoy ese canal no es un lugar que sea político, tratamos de tener la mayor pluralidad y tener todas las opiniones. Pero no sé qué podría pasar si viniera un radical con una persona como yo, que debo de ser la persona más política dentro de los periodistas. Me gustaría generar algo propio, una productora o armar algo más independiente. La verdad es que no me gusta decir «nunca», pero no sé si trabajaría en un diario. Quizá sí por un tiempo, pero no me imagino trabajando 10 años en el mismo diario.

 

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