La diseñadora autodidacta comparte su búsqueda creativa, ligada al pensamiento sensible, el movimiento libre y la inspiración nacida del respeto por la naturaleza

Los diseños textiles de Fernanda Rodríguez cuentan historias. Las hay reales, como su primer acercamiento a las telas cuando jugó tantas veces de niña a vestir muñecas, y también imaginarias, como los vestidos inspirados en la vida en los bosques, entre bolsillos llenos de frutos, pies descalzos y almas libres. Entre prenda y prenda hay lugar también para la aparición de seres mitológicos, como el de del personaje que lleva el nombre de una de sus marcas, Basajaun, y de relatos ancestrales, como la recuperación de la técnica japonesa Kintsukuroi, que consiste en reparar objetos rotos y enaltecer la zona dañada.

En esta poeta del vestir, el amor atraviesa su obra y su obra es una producción consciente de diseño sustentable, cuidado del medio ambiente y baile sostenido por telas naturales y orgánicas, de tintes provenientes de la naturaleza y formas que danzan con el cuerpo de la mujer real, porque tanto en Basajaun como en Nüwa –la marca más oriental de Fernanda–, la Ley de Talles es respetada. ¿Cómo comenzó con la creación textil? La relación se remonta a su niñez, en contacto con sus primeros juguetes, y avanza en su juventud, cuando lo que ofrecían las tiendas de ropa de Mendoza no era de su agrado.

«Nunca conseguía lo que quería ponerme, mi vieja tenía una máquina y mi abuela cosía y tejía. Con ese recuerdo aprendí sola y empecé a coser mis primeros trapos, que al principio me enroscaba en el cuerpo. Estudié Psicología muchos años y en paralelo Higiene y Seguridad. Lo ecológico siempre me hizo mucho ruido, sobre todo cuando entendí el modo en que los textiles contaminaban el planeta. Después quedé embarazada y diseñé mis propias prendas porque lo que había no tenía onda. De a poco me empezaron a pedir y participé de algunas ferias hasta que en 2014 quedé seleccionada en Puro Diseño. Ahí fue cuando la marca explotó y me contactaron de distintas partes», señala la también profesora de danza contemporánea y estudiante de música, cuya impronta de diseño se exhibe en tiendas de Buenos Aires, Santa Fe, Río Negro, Chubut, Australia y Colombia.

Vestidos, faldas, pantalones, camisas y sacos atraviesan las colecciones atemporales de las marcas Basajaun –ser de la mitología vasca conocido como el Señor del Bosque– y de Nüwa –mujer creadora de la mitología china-. Diseños cómodos, versátiles y desestructurados inspiran a esta mujer que imagina escenarios y construye ropajes cargados de metáforas y sueños propios. Con un estilo medieval, gitano y lánguido en el primer caso, y cortes geométricos, extraños y cargados de tela en el segundo, el minimalismo, la investigación constante y la sutileza de la resiliencia son trasladados a prendas que se desquitan de la frivolidad de la moda y abrazan aspectos más profundos del vestir.

La filosofía del descarte cero, la responsabilidad social y la versatilidad son algunos de los principios que Fernanda encara a la hora de construir su propuesta. Así es como lo que en algún momento fueron muñecas donadas y talleres destinados a madres de escasos recursos económicos para el sostenimiento de su propio emprendimiento, son a veces flores, hojas y apliques que incorpora a sus prendas y joyas de autor, así como el contenido de bolsas repletas de retazos que más tarde son obsequiados a creadoras que lo necesitan. Vestir Basajaun o Nüwa es entonces sentirse un poco más libre, llevar puesto el valor de lo artesanal y exhibir una lógica productiva opuesta a la que portan las grandes marcas.

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  • Fernanda Rodríguez

    Muchas gracias Andrea Calderón y Gustavo Sabez por tan bonita nota.

  • Cynthia Colombo

    Hermosa Nota !, eres un ser maravilloso !!! Arriba el Diseñode ésta Gran Mujer !!

  • Ernestina Polizzi

    Q grande Fer Aplausos

  • PI Ccotto

    Que hermosaaaaa…. Es precioso tu trabajo… Fernanda Rodríguez