El artesano de Luján de Cuyo pronto saldrá en la quinta temporada de «Desafío sobre fuego Latinoamérica», pero antes, nos abrió las puerta de su taller y contó sus secretos para templar el metal.

    Agustín Peppi (@a.p.bladesmithha tenido dos momentos que lo marcaron a fuego a nivel profesional. El primero, hace unos 13 años atrás, cuando fue a una fábrica de cuchillos y se enamoró de todo ese mundo. Y el segundo momento, en marzo, cuando quedó seleccionado para participar de la quinta temporada de «Desafío sobre fuego Latinoamérica», el ciclo que se emite por History Channel.

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    El joven de Luján de Cuyo siempre disfrutó de hacer cosas con las manos, era habilidoso y siempre tuvo la convicción de que viviría de un emprendimiento propio. Y eso empezó a concretarse tras una visita a una cuchillería.

    «Algo pasó ahí, me enamoré completamente de los cuchillos, sus terminaciones, de la fabricación… Al otro día dije ‘quiero hacer esto como sea’. Me compré un esmeril, le agarré un fierro a mi abuelo y le di forma de cuchillo, y a la tarde, con una fragua de mi suegro y un pedazo de rodamiento que era considerado basura, terminé mi primer cuchillo».

    Lo conserva con mucho cariño por ser el primero y se ríe al decir que «es muy feo pero yo creía que era una obra de arte». «Cuando lo estaba haciendo, no me tenían fe, se me reían y creo que eso fue lo que me motivó para seguir».

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    Hoy, la cuchillería es una pasión y su trabajo a tiempo completo. Agustín armó su taller en el patio de la casa de sus abuelos y allí reparte su tiempo entre mates, diseños personalizados, metales y fuegos.

    Es autodidacta, tiene una memoria visual privilegiada aunque reconoce que tuvo muchas pruebas y errores y que le costó entrar al «mundo cerrado de la cuchillería».

    Cuchillos y vainas artesanales y personalizados 

    Cuando uno le consulta a Peppi por su sello distintivo, inmediatamente señala que no hace cuchillos por serie, él fabrica uno a la vez y por pedido para que esa pieza represente en su integridad a la persona que lo usará.

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    «Mis clientes son quienes quieran destacarse del resto, los que quieran tener algo lujoso y fino que el otro no tiene», resalta Peppi que ha llegado a pasar dos meses y medio creando una pieza. «No me apuro en terminar un trabajo, le doy el tiempo que necesite».

    Su proceso comienza con mucha charla con el cliente para sumarle al cuchillo y a la vaina datos personales como colores y detalles decorativos. Lo primero que consulta es para qué será usado y luego deja volar su imaginación para realizar el diseño exclusivo.

    «Hasta que el cliente no está 100% convencido de cómo va a ser su cuchillo, yo no lo arranco. Permanentemente le mando los avances y corregimos juntos aunque siempre llevan mi impronta, mis siluetas y empuñaduras únicas».

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    «Por lo general, hago cuchillos de caza que son versátiles y nobles; con uno de esos podés irte de cacería y también usar como una herramienta para hachar una rama, por ejemplo».

    Respecto a su estilo, el artesano comparte que hace todo parecido a la cuchillería de Brasil, «es la más maravillosa que hay a nivel mundial. Es muy fina, delicada, armoniosa, es bonita, suelen ponerle oro o incrustaciones de madre perla; lo terminan con maderas caras y las vainas las hacen con pieles de animales exóticos».

    ¿Cuál es el material más valioso que has usado?

    Lo más bonito que usé fueron maderas estabilizadas, a las cuales se les frenan las deformaciones típicas de la madera noble y le inyectan resina a presión para que se cristalice. Se le hacen vetas muy bonitas y con colores increíbles que hacen que parezca una piedra.

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     Agustín cuenta que ese cuchillo fue el más lindo que ha hecho, que lo guardó por bastante tiempo porque le tenía mucho cariño hasta que un amigo lo convenció de que se lo vendiera. «Lo quiero recuperar pero no me lo quiere vender», se lamentó.

    También elaboró una pieza con ébano africano, «una de las maderas más lindas que entran a la Argentina» y guarda en su armario un trozo de marfil que lo reserva para una ocasión especial, «lo tengo para un cuchillo especial, cuando sienta que sea el momento, lo usaré», resalta quien entrega garantía de por vida por su trabajo y un certificado de autenticidad.

    «Soy mejor cuchillero que vainero», dice el joven que tiene su propia academia de Jiu Jitsu, otra de sus pasiones. Agustín aprendió «sumamente sólo» a hacer las vainas para sus cuchillos y comenta que es lo más difícil de todo.

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    «El cuero no permite error, fueron muchos años de rabiar hasta que tomé un curso que me enseñó a trabajar el material y a tallarlo, calcar dibujos y darle volumen, profundidad, colores, sombras..». Sus vainas no son «cargadas» pero sí diseñadas con precisión para que destaquen y le agreguen valor extra al cuchillo exclusivo.

    Agustín Peppi en «Desafío sobre fuego»

    Después de muchos años de trabajo, el cuchillero cumplió otro sueño muy buscado: representar a la Argentina en la versión latinoamericana de «Desafío sobre fuego», el programa más importante del mundo de la forje y la cuchillería.

    A partir del 12 de julio, a las 22.50 y por History Channel, se podrán ver los capítulos que tienen a Agustín Peppi como uno de los competidores más aguerridos y el más carismático, como lo describen desde la producción.

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    «Es una locura todo», dice quien ahora es reconocido en la calle y posa con quienes le piden una foto. En marzo recibió el llamado tan esperado de que había quedado seleccionado así que armó sus maletas y viajó a México, donde estuvo más de un mes filmando.

    «En el hotel estábamos los ocho participantes de distintos países, no podíamos estar en contacto y nos conocimos recién en un recorrido por el estudio. Nos decían que éramos contrincantes y que lo mejor era no generar amistades».

    El cuchillero resalta que no es competitivo y que fue para aprender y quedarse con una experiencia que será única en su vida. «Me postulé dos veces sin suerte y la tercera fue casi sin esperanzas y mirá, quedé», dice quien debió enviar videos de cómo hace los cuchillos y de su vida cotidiana como así también una demostración de cuánto sabe sobre la historia de las armas y de la teoría de los distintos materiales.

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    «Yo fui a dar mi mejor versión, fue como muy natural, no tuve vergüenza por las cámaras, gritaba, pataleaba, molestaba, tuve mucha adrenalina y emoción. Disfruté un montón y cuando me bajé del avión no tuve nada por lo que lamentarme».

     Agustín trabajó a contrarreloj y eso fue estresante para él, además de saber cómo manejar las situaciones en las que la producción lo ponía al límite para ver cómo reacciona. Grababan de 7 a 22, terminaba cansadísimo y con las manos todas cortadas y quemadas pero «tenía que seguir, las ampollas se explotaban y seguía. Jugué así, fui a ser yo, a divertirme y a saber que era una sola vez en la vida».

    «Utilicé máquinas que nunca había usado, las vi ahí por primera vez y nadie me explicó cómo usarlas, corría el tiempo y miraba a los otros y copiaba. Nunca me imaginé que podía llegar a hacer las cosas que hice, verlas ahí fue un sueño».

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    «Hay 300 mil anécdotas por contar pero eso será después del estreno de la quinta temporada», dice riéndose. «En todos lados salgo como el carismático porque por ejemplo, alzaba al conductor y los demás me miraban como diciendo ‘qué está haciendo este pibe’».

    Habrá que ver los capítulos que se estrenan este 12 de julio para seguir la competencia y la suerte de nuestro cuchillero.