Rocío Tarifeño y Santiago Vega, creadores de la marca Crux Studio, se inspiran en tendencias sociales para diseñar prendas femeninas que duren en el tiempo y trasciendan generaciones.

    La ropa confeccionada bajo el sello slow fashion asegura durabilidad. A diferencia de las marcas que nos imponen objetos y prendas de corta vida para renovar constantemente, Crux Studio se enrola bajo la premisa de producir en menor cantidad con mayor calidad.

    Con una nueva colección en puerta: Crux Studio Bestseller SS2021, presentamos a esta marca que sobresale por su distintiva fabricación textil.

    Una prenda de Crux Studio puede contener entre 40 y 80 conos de hilos convertidos en tela. El proceso, lento y hecho a mano, es parte del proyecto de los diseñadores Rocío Tarifeño y Santiago Vega. Con las madejas desplegadas en su taller, suficiente investigación y horas de entretejido, los jóvenes que se destacaron en el Mendoza Fashion Week  2019, construyen sus colecciones. La materia prima que elaboran es una especie de fieltro de distintos volúmenes, que luego deviene en un top, un blazer, un vestido, zapatos o accesorios.

    El punto de partida para las colecciones de Crux es siempre el mismo: observar y analizar tendencias sociales y culturales para luego volverlas indumentaria de larga duración. «A diferencia de poner la mirada en lo que se usa, abstraemos estilos de comportamiento para transformarlos en conceptos, colores, tipologías y productos que tengan valor de diseño», expresan.

    Rocío y Santiago hicieron la carrera juntos en la Universidad de Mendoza, donde ahora dan clases. Numerosas experiencias de trabajo en equipo y amistad compartida, los llevaron a proyectarse como socios a nivel profesional. Diferentes, aunque con estilos parecidos, se reconocen como una buena dupla creativa de opuestos complementarios. Y si algo los moviliza, es estar en contacto con lo que sucede en el mundo como los problemas ambientales. Por eso ser una marca slow fashion, es para ellos una matriz fundamental.

    «En nuestro caso slow fashion significa producir una menor cantidad de prendas, de calidad y que sean duraderas, que sobrevivan generaciones en el armario. Son prendas que incorporás cada tanto a tu guardarropas y que sabés que su impacto ambiental es mucho menor al que maneja el mundo de la moda, que lo hace en forma masiva y descartable», apuntan. «Esto tiene consecuencias e implicaciones éticas y ambientales descomunales. Hoy es casi una obligación enmarcarse dentro de una filosofía sustentable», consideran.

    Escenas del proceso creativo

    El empoderamiento de las mujeres, las sociedades que se manifiestan activamente y la búsqueda de privacidad en un mundo casi gobernado por las redes sociales han sido, por ejemplo, disparadores para las expresiones de Crux. Así, estos fenómenos son transmutados en diseño textil, con paletas más o menos estridentes, siluetas claras, colores camuflados y una constante búsqueda en la experimentación.

    «Con la colección definida hacemos los accesorios, que son clave para la marca: aros, bolsos, vinchas, pulseras y todo lo que aparece en nuestras campañas», detallan. Recientemente la internacional IMirage Magazine los convocó a realizar un barbijo artístico, producción de la que también fueron parte los mendocinos Monse y Agustín Moyano Guilhou.

    En 2019 lanzaron Seasonal Journey, un viaje de diseño por las cuatro estaciones, y más tarde fue el turno de Cassette Collection, con una onda muy vintage y protagonismo de algunos complementos. Lo que preparan ahora es Crux Studio Bestseller SS2021: «Esperamos que sea lo mejor que hayamos hecho porque la intención es siempre superarnos».

    Fotos: Gentileza Crux Studio