En muchas ciudades del mundo hay mercados de pulgas -algunos muy famosos- que son visitados por miles de locales y turistas cada fin de semana. Pero, ¿qué pasa en Mendoza con esta tendencia? Aquí, los lugares son contados. Conocelos.

  • Autor:Jimena Fernández Arroyo

Las modas siempre vuelven

Recuerdo cuando era una niña -de escuela primaria- tener una enorme caja a la que yo llamaba “de disfraces”. Mis amigas esperaban ansiosas venir a casa para jugar a vestirnos de grandes, a pintarrajearnos y a taconear por ahí. Lo cierto es que esa caja no contenía disfraces de princesas ni heroínas sino prendas que había usado mi madre -“al último grito de la moda”, según sus palabras- en su juventud, como blusas bordadas, soleras de lino, bandoleras con flecos y hasta botas tejanas…. Prendas que actualmente clasificaríamos como “hippie chic”. Hoy solo quedan los recuerdos  y algunas fotos de esos “disfraces”. El tiempo pasó, y con mis amigas dejamos de chancletear los tacos que nos quedaban grandes para subirnos a unos de nuestro talle acordes a nuestra edad. Unos cuantos años después, al ver en las revistas y en las vidrieras que lo bohemio y lo hippie era lo que estaba de moda, se me ocurrió preguntarle a mi madre qué había sido de esa caja con aquellos “tesoros” dentro. Hacía mucho que esa caja ya no existía, había sido regalada como tantos otros “juguetes” que la nena ya no usaba más. Mi ropa vintage había desaparecido. “¿Qué querías que hiciera? No se puede guardar todo”, me dijo. Con lo que uno ya no usa las opciones son pocas: guardarlo para desempolvar algún día esas cosas viejas y volver a usarlas porque las modas se repiten, regalarlas o… venderlas.

 

Portobello Street

Los fines de semana Portobello Street ofrece una gran oferta de todo tipo de objetos, ropa y también hacia el final de la calle, una tentadora feria de frutas y verduras.

Portobello

El año pasado tuve la oportunidad de visitar Londres y vivir una experiencia inolvidable para mi retina: recorrer el  Portobello Road Market en Nothing Hill. Se trata de uno de los mercados callejeros más famosos de la ciudad, conocido por su ropa de segunda mano y antigüedades. Percheros, mesones y estantes protegidos de la siempre inminente lluvia llaman a los transeúntes a curiosear y a abandonar a un costado mochila y abrigo para echarse encima de todo, en improvisados pero efectivos probadores. La forma de ser tan seria y “polite” de los ingleses claramente no incita al regateo, como sí sucede con esos vendedores ambulantes que despliegan su mercancía u otros famosos mercados alrededor del mundo. De todas formas, podríamos decir que no es necesario “pelear” el precio de algunas cosas, porque realmente es increíble. Estuve a punto de pagar 12 libras (unos 120 pesos) por un tapado de paño fucsia hasta la rodilla con presillas que indicaban que solo le faltaba su cinturón. Mi amiga y compañera de viaje me hizo volver a la realidad al recordarme que volábamos en aerolíneas de bajo costo y que dicho tapado implicaría un importante volumen y peso extra… Puchereando, me fui con un blazer de Zara por el cual pagué 2 libras. ¡Algo había que comprar! Portobello es uno de los más grandes, pero no es el único. Hay muchísimos mercados de pulgas alrededor del globo, que son visitados por miles de personas -locales y turistas- cada fin de semana.

 

Comprar ropa usada en Mendoza

Percheros, mesones y estantes exponen la mercancía así, los transeúntes pueden curiosear.

Una tendencia que crece de a poco

Ahora, la pregunta es ¿por qué en nuestro país, y en Mendoza particularmente, no tenemos este tipo de mercados callejeros? Hay puestos de artesanos, de antigüedades, de diseñadores independientes y alguna que otra feria americana, pero estas últimas sin constancia ni periodicidad.

Son varios los motivos por los que deberíamos poner en práctica esta sana costumbre. Porque la inflación se come nuestro sueldo. Porque estamos cansados de pagar ropa de industria nacional como si fuera importada. Porque apreciamos lo vintage. Porque en otros lugares comprar ropa de segunda mano es cool. Hace dos años, Sofía Mendez, abrió “Me comprendes Mendez” en Chacras de Coria (Darragueira 558). Se trata de un galpón de unos 200 m2 lleno de arte, diseño, muebles, adornos y ropa, entre otros objetos usados. La diseñadora y comunicadora social vivió algunos años en Holanda, donde asegura, visitaba y consumía productos de mercados de pulgas.

 

Venta ropa usada

Los mercados de pulgas en Mendoza están impulsados generalmente por personas que han vivido en el exterior y encuentran esta tendencia una práctica positiva y beneficiosa.

 

“Dentro del público que viene a ver los percheros de ropa usada hay de todo y es sorprendente, hay chicas adolescentes que vienen a buscar cosas baratas para salir el fin de semana, me  compran también mujeres de 60 años que están en buena situación económica porque les encanta encontrar algo divertido y por poca plata. Mujeres muchas, de todas las edades; hombres que me han preguntado si tengo ropa para ellos… todavía no, tengo muy poquito. El público es súper amplio. Por supuesto tiene que ser gente que no tenga el prejuicio de “no porque es usado y no sé quien se lo puso”, comenta Sofía. En cuanto a por qué en otros lugares es tan común y acá no, Sofía opina: “Somos montañeses, cerrados, Mendoza es un público difícil, incluso hay quienes hacen pruebas o campañas acá, y si resultan las llevan a cualquier punto del país. El mendocino se guía mucho por lo que hacen los demás. Le cuesta tomar la iniciativa de hacer cosas originales y porque le gusta. Está esperando la aprobación del resto, si todos los hacen, entonces lo hacemos. Yo creo que en cuanto se ponga de moda, todos van a querer comprar ropa usada. Se está instaurando de a poco, va a pegar en algún momento”. También están los detractores. “Hay gente que no se engancha porque no le gusta y esa persona no va a comprarse nunca algo usado, prefiere comprar en una liquidación. Y a la gente que es más “pichinchera” -como le digo yo- le gusta ir a revolver, se copa con la ropa usada. Muchas de las mujeres que me traen prendas se llevan de otras, se genera también un círculo”, asegura.

 

Comprar ropa usada

Buscar y encontrar algo lindo y a buen precio es parte de la diversión.

 
Cómo funciona

“El que viene y trae algo para vender es porque no le entra más, porque se lo compró y nunca se lo puso, o porque lo usó demasiado y se cansó”, explica Sofía. Y continúa: “Me traen ropa, la selecciono, hago una lista que es como un “contrato de consignación” donde detallo la mercadería, cada producto con su precio, y el otro se lleva una copia. El tema de la consignación es súper flexible, me dejan la ropa y si ven que no se vende, vienen y se la llevan”. Si quisiera, una mujer podría vestirse de pies a cabeza con lo que encuentre en “Me comprendes Mendez”. Percheros con pantalones, faldas, remeras, camisas, blusas y vestidos. Otros con abrigos tejidos, tapados y camperas de cuero. Estantes con zapatos, botas y carteras. Y hasta accesorios como cinturones y collares. De marcas ignotas y de firmas conocidas. Todo en impecables condiciones y con su correspondiente precio.

Para tener una idea de los precios, elegí un conjunto con el que me vestiría: jean recto ($80), blusa de seda mangas cortas ($75) y chatitas multicolor ($140). Un look actual y con onda por menos de $300. Lejos de ser “impresionable”, me divierte la idea de pensar en que la ropa que tengo puesta podría contar la historia de otra chica, en que este par de zapatos recorrió otros caminos…

Otros lugares donde comprar ropa de segunda mano:
Feria Parisina. Viamonte y Mitre, Chacras de Coria. Abierto de martes a domingo.

Feria Ramona. O’Brien 377 -esquina Matienzo-, San José, Guaymallén. Sábados de 17 a 21.

Tienda de venta benéfica del Ejército de Salvación. Godoy Cruz 348, Ciudad.

 

 

 

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  • Gudi Perez

    En Bs As por ejemplo es muy común comprar ropa usada. Sobre todo lo hacen las mujeres, pero yo he ido un par de veces con mi mujer y encontrás pilchita linda.