El profesor matriculado Sergio Furlán nos explica por qué hay que regresar moderadamente y cómo entrar en calor para evitar lesiones.

    Para Sergio Furlán la actividad física es una pasión y un estilo de vida que pudo convertir en trabajo y así disfrutarla el doble. Él es Profesor de Educación Física matriculado y acompaña a sus alumnos en cada paso que dan, en sesiones individuales y en sus grupos de running, de caminatas y en el de montaña.

    Ahora que la cuarentena se flexibilizó, está trabajando para concientizar en que este retorno a la actividad física sea moderado y así salgamos airosos tanto en lo físico como en lo psicológico y emocional.

    Sobre la importancia de practicar alguna actividad, el también Director de la carrera de Educación Física en la Universidad Juan Agustín Maza nos cuenta: «Fundamentalmente tiene que ver con esos tres aspectos: el primero que es mejorar la calidad de vida; el segundo que tiene que ver con poder vivir en un estado de equilibrio; y el tercero, relacionado con una cuestión antropológica y natural del ser humano de competir, que a veces se da y a veces no».

    ¿Considerás que se va a producir una reconstrucción del atleta o de la persona que se ejercita? 

    Académicamente no hay estudios que demuestren que sí o que no. Intuitivamente y viendo lo que sucede en lugares donde ya no se está en cuarentena, puedo decir que la gente no está volviendo de la misma manera ni con las mismas apetencias; por el contrario, está volviendo con más cautela y precaución. Indefectiblemente no vamos a hacer lo mismo ni vamos a ser los mismos de antes del aislamiento.

    En base a esto, ¿cómo recomendás planificar la vuelta a la actividad?

    La planificación debe ser escalonada y gradual desde lo psicológico, lo físico, lo aeróbico, lo técnico y también desde la moderación de la expectativa que tenga cada persona. Cuando uno sale del contexto en el que se ejercitaba, se desentrenan cualidades y capacidades entonces se vuelve desde todos los aspectos y se tiene que vivir una readaptación para acercarnos a dicha «normalidad».

    El docente y entrenador remarca la importancia de «volver de a poco» para evitar lesiones ya que el cuerpo hará un reconocimiento de los movimientos y pondrá en acción las mismas sinergias musculares que se venía haciendo antes del parate obligado.

    Lo que también hará que una propuesta física sea menos lesiva es la entrada en calor y una posterior vuelta a la calma y elongación con movilidad articular. «Una entrada en calor sirve para que las articulaciones estén en mejor estado. Luego se realiza un calentamiento físico o muscular y luego, la vuelta a la calma en la que el ácido láctico que se produjo se recicla para estar en buen estado para la próxima sesión», explica Furlán.

    A la hora de una elongación ideal, el también montañista recomienda realizar los gestos deportivos de lo que se vaya a practicar. Por ejemplo, en el running, es preferible caminar un poco; movilizar tobillo, rodilla, cadera, hombros y cuello; volver a caminar para empezar a trotar y luego arrancar con el trabajo más fuerte. 

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    Y sobre el uso del tapabocas a la hora de correr, caminar o andar en bici y su posible impedimento de respirar bien, Sergio destaca que es un tema de la medicina y no de la incumbencia de la actividad física ya que el uso de los buff (o cuellitos) es muy común en el ámbito. «Yo los uso desde hace más de 20 años, en diferentes condiciones climáticas y durante varios días seguidos. Me lo pongo para correr en el Parque y así evitar espasmos de garganta y nunca tuve un impedimento para respirar y no conozco a nadie que lo haya tenido. Es efectivo para que no salgan las microgotas de saliva y para evitar la tentación de salivar», rescata.

    A Sergio Furlán se lo puede seguir en las redes sociales @teamaventuramza (Instagram) o @TeamAventura (Facebook).