Noelia Ortolani es la responsable de la marca que propone incluir a través de distintas texturas, los sentidos que van más allá de la vista

Los productos de Clara Calma tienen la impronta de lo hecho a mano y con amor. Especializada en diseño de blancos y decoración, su mentora, Noelia Ortolani empezó con esta actividad en sus tiempos libres y ahora divide sus obligaciones entre el diseño textil y su labor como trabajadora social. Si bien empezó con delantales de cocina, desde un principio supo que ampliaría el listado de productos para dotar de alegría otros ambientes del interior del hogar.

Hace poco más de un año que Clara Calma es entonces el proyecto que lleva adelante, ligado a su pasión por la costura, que arrastra desde que era una niña. En el balcón de su departamento monta cada mañana su taller de costura, donde produce a diario piezas únicas y exclusivas con bocetos que traslada del papel a la tela. «El nombre de la marca está ligado a la sensación que tengo al amanecer, cuando me levanto y veo la claridad de las primeras luces, escucho el canto de los pájaros o viene el aroma del perfume del pasto mojado. Clara Calma significa para mí la oportunidad de celebrar un nuevo día y de crear objetos frescos, livianos y con movimiento, que nos ayuden a construir espacios dentro de la casa», dice.

Con diseños pensados para darle a nuestro interior un toque y un punto de alegría, Noelia confecciona manteles, caminos de mesa, cortinas, individuales, delantales, bolsos y bolsas realizados en materiales como jean, hilo, totora, gabardina y lino, con la idea de incorporar próximamente madera. «Trabajo sola, y en el proceso de creación siempre viene una imagen que se sienta a mi máquina de coser», comenta sobre los productos que elabora con costura y tejido y una amplia gama de colores.

Como trabajadora social, hace años que Noelia Ortolani se desempeña ligada a personas con discapacidad visual y de la mano de terapeutas visuales. Ese espacio, comenta, es el que le dio la posibilidad de nutrirse y comprender que si bien la imagen visual es un soporte «muy importante» para apropiarse y concebir el mundo, «hay otros caminos para crear imágenes y es el de conocerlo mediante los otros sentidos. En esta línea de pensamiento, los productos que creo son una invitación a explorar con los sentidos, porque si bien puede haber algo muy agradable a los ojos está bueno que no sólo sea eso, sino algo que se pueda sentir», agrega la creadora que muy pronto incluirá en sus objetos aromas para acercarse a la calma interior.

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