Desde hace 25 años comparten el trabajo, la docencia y la amistad. Pupo Boldrini y Gato Ficcardi son responsables de la imagen del vino dispuesta en cientos de etiquetas nacionales y del exterior. Una charla de café con dos profesionales del diseño que bien saben lo que quieren

Cerraron el año 2015 con un vino de alcance mundial: la creación de la marca Todos, el mismísimo que utiliza el Papa Francisco para celebrar la misa en el Vaticano. Si bien aseguran que es el trabajo «más simbólico» que han hecho desde que se asociaron como profesionales, no es el más masivo, si tienen en cuenta que hay botellas que dan vuelta el globo y comparten en cientas de miles de mesas. El año pasado los diseños de etiquetas de Boldrini & Ficcardi ( es decir, Víctor Pupo Boldrini y Leonardo Gato Ficcardi) no cesaron y este 2017, aseguran, también viene «cargadito» de trabajo. Vinos tintos, blancos, champañas y rosados han sido fuente de inspiración para mensajes conceptuales, modernos y tradicionales en el mercado nacional e internacional.

–Antes por ahí era inimaginable que alguien se preguntara por la autoría de una etiqueta, ¿Se sienten responsables de este cambio?

–Gato: Sí.

–Pupo: Eso tiene que ver con las redes sociales, con el acceso a la información; antes era muy difícil llegar al creador de una marca.

–Gato: Además, en los ’70, en los ’80, el diseñador de etiquetas no tenía tanta relevancia y los trabajos se hacían en una imprenta. El diseño en el área de las bebidas alcohólicas se profesionalizó y ganó más lugar que en otras áreas.

–Llevan más de 25 años trabajando juntos, ¿cuál es la clave para sostener esta dupla?

–Gato: No hacer muchas preguntas (risas). Además de llevarnos bien hay una necesidad de trabajar en conjunto. Los proyectos tienen un input creativo de todos. Es un éxito nuestro el que no se sepa quién hizo tal o cual diseño. También sentimos que hemos atravesado el cambio del último tiempo en la vitivinicultura y que han contribuidos tantos viajes a ferias y el hecho de transgredir siempre un poco los límites.

–Pupo: Pasamos muchas horas juntos y tratamos de buscar un equilibrio sano. Tenemos muchos modos de trabajar: de acuerdo al feeling con el cliente o al desarrollo de una idea puntual. No hay una manera única. El ego no es lo primero sino hacer bien el trabajo. Sí hay algo que es cierto: si uno dice blanco, el otro dice negro y eso hace que pienses en el criterio del otro y que el otro tenga sus fundamentos.

–En tu caso, Gato, ¿la música es una vía de escape u otra pasión que desarrollás con las mismas ganas que el diseño?

–Otra pasión. Hace 17 años que estoy ligado a la música de un modo muy intuitivo, sin querer llegar a ningún lado y sin tener ningún objetivo, solamente disfrutar. Soy DJ y ahora produzco; actualmente estoy trabajando en un proyecto con Daniel Vinderman que se llama Puna y tiene que ver con el deep folck. La idea pasa por divertirme sin caer en lo esperado y actualizarme todo los días.

–¿Cuál es tu plan B, Víctor, luego de la edición del libro Postales por avión, del que participó el Premio Nacional de Diseño en España, América Sánchez?

–Estoy en una etapa tranquila, sin proyectos específicos por delante, ideando el desarrollo de una nueva materia para la facultad.

–¿Cómo viene este 2017 en lo que a trabajo se refiere?

–Pupo: Estamos invitados a la Bienal Internacional de Bolivia, donde daremos una clínica de diseño a fin de año.

–Gato: De trabajo viene muy cargado, estamos haciendo marcas muy raras y trabajando con bodegas muy emblemáticas de Chile, de Italia, de Mendoza.

Artículos Relacionados