La diseñadora nacida en Suecia y crecida en Buenos Aires vive en Mendoza y desde hace seis colecciones le abre su estilo a la provincia. Su marca LUND Klader es el reflejo de cómo vive la moda: cíclica y femenina.

De tanto ver cómo cosían su abuela y su bisabuela, en Agustina Manuela Blanco despertó la curiosidad necesaria para que la posta le fuera transmitida, y un buen día se lanzara a la lúdica hazaña de vestir a sus muñecas primero, y a crear sus propias prendas después. Nacida en Lund, «un pueblito al sur de Suecia», llegó a Buenos Aires siendo una beba y allí creció y se involucró más tarde como profesional de la moda. En la Universidad de Palermo estudió Diseño Textil y de Indumentaria. En la marca Jaula trabajó en el armado de colección, desarrollo y seguimiento de producto. Y, en paralelo, realizó producciones de moda para destacadas revistas. Fue en 2013 que decidió trasladarse a Mendoza y de algún modo, «reconfigurarse».

«Me enamoré perdidamente de un mendocino y me vine. En Buenos Aires trabajé mucho tiempo para otros y ya tenía la intención de empezar algo propio. Ni bien llegué a Mendoza no sabía muy bien qué hacer y surgió la idea de la marca, así que bueno, le puse todo, y aquí estamos», dice la creadora de Lund Klader, inspirada en la mujer actual, las prendas funcionales y una especial atención puesta en la confección y los detalles. «Lund es para mí como un renacimiento, como una vuelta a las raíces», describe en el local céntrico que comparte junto a su colega mendocina Rocío Azpicuelta, responsable de la marca Al Raz: «Como solas no podíamos y tenemos muy buena onda, nos juntamos para abrir el local», dice sobre el espacio ubicado en Rivadavia 49 de Ciudad.

En esta etapa de proyectos personales descubre en cada nueva colección terrenos nuevos a la hora de explorar y trasladar luego a las telas. El diseño, la moldería, los cortes, son pasos en el proceso de su recorrido de autor hasta llegar a las pasarelas y luego al local para lucirse, a simple vista, como creaciones de buena calidad, multifacéticas y cómodas de llevar. La feminidad es la impronta de Agustina y ese espíritu el que decodifica en sus propuestas de temporada, que combinan texturas con buen calce y textiles que devuelven la silueta de cada mujer. «Este verano me jugué un poco más con los colores y los estampados, algo que no es muy frecuente en mis colecciones, que son más rockeras. Verde lima, azul y rojo son algunas de las tonalidades, pero hay de todo, prendas súper florales también», dice la diseñadora sobre su reciente propuesta, cuya campaña realizó de la mano de El Barco y es imperdible.

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