Tony innova con recursos cinematográficos del found footage y de los video juegos. Violenta, rápida e intensa. 10 capítulos de 9 minutos para ver en una noche por Netflix.

    Después de entretenernos con la serie francesa Diz Per Cent, las producciones galas siguen en auge, esta vez con una novedosa mini serie de 10 capítulos de 9 minutos cada uno, creada por los franceses Ange Basterga y Nicolas Lopez. Hablamos de Tony, uno de los recientes estrenos de Netflix, serie inspirada en el largometraje Caïd, premiado en el Festival Polard de Cognac.

    Con un formato totalmente nuevo para la plataforma, los breves episodios de Tony abordan el género cinematográfico del Found Footage o “metraje encontrado donde el relato se construye como si fuera una grabación recuperada. Como ejemplo  clásico del género podemos citar  El proyecto de la Bruja de Blair.

    La historia que protagoniza Sébastien Houbani en la piel de Franck, nos pasea por las ásperas calles que domina Tony (Abdramane Diakite), un narcotraficante devenido en rapero. Franck, director de videoclips tiene la misión de filmar al rapero para una discográfica. Junto al camarógrafo, entran sin saber en el corazón de una banda criminal que eleva al máximo el tester de violencia.

    Cámaras subjetivas, cámaras ocultas, cámaras periodísticas y hasta cámaras espías construyen el relato que bordea el thriller psicológico. Franck, aterrado pero al mismo tiempo seducido por la posibilidad de entrar a fondo en una historia única, por momentos duda y se pregunta si acaso  no es todo una broma de mal gusto.

    Intensa, ágil y con recursos cinematográficos tomados de los video juegos, Tony te mantiene en vilo hasta el final.