La tercera entrega de la aclamada serie de Netflix regresa con la frescura y la honestidad de siempre.

    Sex Education es una serie oficial de Netflix que hizo su debut en 2019. Se trata de una producción inglesa creada por Laurie Nunn que llegó para romper tabués y hablar de forma directa con los espectadores a través de sus personajes.

    La producción va más allá del típico coming-of-age con toques de comedia lleno de clichés y ahonda en la vida sexual de un grupo de estudiantes, pero lejos de ser una clase aburrida sobre el tema, capítulo tras capítulo se dedica a romper y reivindicar ciertas ideas y estructuras.

    La serie cuenta la historia de Otis (Asa Butterfield), un adolescente que vive con su madre, que es terapeuta sexual y que gracias a los consejos que escucha de ella el joven ayuda a sus compañeros de la escuela Moordale High, del ficticio pueblo británico de Moordale, con todas sus dudas y temas sexuales.

    Tras dos temporadas de gran calidad, la vara estaba muy alta. Superarlas era difícil, pero esta nueva season lo logra con éxito gracias a un equilibrio entre los personajes, la historia que quiere contar, la forma en que la cuenta -que se apoya en la puesta en escena, la música y la fotografía- y los mensajes que quiere hacer llegar al público.

    En esta entrega conocemos a Hope (Jemima Kirke), la nueva directora del instituto que en un primer momento se presenta sumamente progresista, pero acaba convirtiéndose en la pesadilla de todo el alumnado cuando instala un régimen de control para dejar atrás los escándalos sexuales con los que se ha vinculado a la escuela. En ese contexto se encuentran los protagonistas que, además de lidiar con sus problemas personales, ahora deben enfrentar esta situación que no aceptarán sin antes dar batalla.

    La serie continúa ampliando sus temáticas y su representación de diferentes realidades adolescentes sin dejar de lado su objetivo principal: defender el sexo seguro, informado y divertido.

    La clave que hace que esta temporada sea la más sólida hasta ahora es la construcción de los personajes. La serie se preocupa por cada uno de ellos, les da profundidad y les permite desarrollarse como nunca antes, haciendo que el público se sumerja en sus mundos y su diversidad.

    Con un buen ritmo, contenido atractivo y un guión accesible, esta producción nos hace cuestionar lo establecido, genera debates y promueve el diálogo ayudando a que los jóvenes se descubran poco a poco, tomen mejores decisiones, y sean más auténticos.

    Nada nos hace pensar que la cuarta entrega no vaya a ser todavía mejor. Aunque el gigante del streaming todavía no ha confirmado una nueva tanda de episodios, ya hay rumores de que así será. Por ahora sólo nos queda disfrutar de los nuevos capítulos.