La historia de Eva Duarte de Perón después de morir, cuyo cuerpo embalsamado viajó por más de dos décadas, recorriendo ciudades y cruzando océanos.

    Santa Evita, la miniserie que se estrenó en Star+, dirigida por Alejandro Maci y Rodrigo García, es una interpretación de la novela de Tomás Eloy Martínez que le da un giro más a la hisotria y la toma desde la  perspectiva de género. Con esta nueva mirada Santa Evita narra el devenir del cadáver embalsamado de Eva Duarte de Perón.

    La brillante novela de Martínez explora con mucha imaginación pero desde una base de investigación periodística y con un atrapante tono de suspenso lo ocurrido tras el secuestro de los restos de Evita. Sin embargo, el director de la miniserie, Maci, eligió hacer una relectura de la historia focalizando en  las relaciones misóginas, obsesivas, de aborrecimiento y fascinación de los hombres que rodeaban en vida a Evita (Natalia Oreiro) y que la manipularon una vez muerta.

    En ese sentido, Darío Grandinetti, Ernesto Alterio y el catalán Francesc Orella interpretan a tres personajes claves en ese recorrido: Juan Domingo Perón, el coronel Carlos Moori Koening, encargado de secuestrar los restos de Evita, y el médico español Pedro Ara, quien embalsamó el cuerpo de esta mujer que marcó un antes y un después en la historia política Argentina y a la que el régimen militar le temía tanto como la odiaba.

    Cada uno de estos personajes se transforma a lo largo de sus siete episodios de 45 minutos en una figura que, desde distintos lugares, controlaba a la actriz y dirigente, en épocas en que la irrupción de las mujeres en la política era una completa –y cuestionada- novedad.

    La miniserie ha sido motivo de notas en diarios como El País que aprovechó el estreno para recorrer la historia escrita por Tomás Eloy Martínez, resaltando el desopilante destino del cadáver de Evita. Los personajes siniestros que se encargaron de esconder el cuerpo, los conciliábulos gubernamentales que generaba su poder aún muerta, y los mitos en torno al destino de quienes la manipularon, alimentan el surrealismo mágico, lo llevan a su máxima expresión. Si no leíste la novela, tal vez la miniserie sea una buena oportunidad para descubrir un capítulo más de la absurda historia argentina.