Nació como un chiste interno y pasó del under a la plataforma de streaming más grande del mundo. Humor hilarante, recuerdos noventosos y una lección de lo que es caer y levantarse.

Paquita Salas nació como un chiste, como un guiño a la gente del medio en España, pero Netflix le puso el ojo de inmediato y se dio cuenta de que se hacía viral: con el actor Brays Efe en el papel protagónico de Paquita, la serie escrita y dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi se convirtiò en el fenómeno pop del momento.
Tanto, que a Paquita la sentaron con los chicos de Stranger Things antes del estreno de la segunda temporada.
Paquita es una representante de artistas de los ´90 madrileños, de la era dorada de Ana Obregón y Locomía, pero se encuentra perdida en un mundo que ha virado a Twitter, Instagram, hashtags y nombres nuevos que ella no entiende. Junto con su delirante equipo, intenta salir adelante sin siquiera saber manejar un e mail, a los tumbos y a fuerza de guisos calientes, comida y mucho empuje. En medio de tanto desatino Macarena García, su actriz más conocida, la deja tirada, y el mundo de Paquita se tambalea.

Junto a Magüi (Belén Cuesta), su inseparable asistente, Paquita relanza su carrera en tres temporadas por las que desfilan los personajes más ridículos: desde la peluquera devenida en community manager Noemí (Yolanda Ramos) hasta superestrellas maduras como Terelu Campos, Ana Obregón y Belinda Washington.

Es adictiva y no vas a parar de reír de las situaciones absurdas por las que pasa Paquitam su team y sus allegados famosos que no saben si ayudarla o matarla. Lo malo es que tiene solo tres temporadas y la cuarta se hará esperar.

Un plus: sus personajes suben videos todo el tiempo a Youtube y son imperdibles.