El marchand mendocino, responsable de coordinar Arteh -el espacio de exposiciones de Hipercerámico-, comparte algunas de sus preferencias a la hora de salir.

¿Dónde comer en la Ciudad? El restaurante del Diplomatic. Tiene una legítima propuesta gastronómica de alto nivel, atención personalizada y confluyen la experiencia y el buen gusto, pero sobre todo la coherencia entre lo que se ofrece y a lo que se accede.

¿Un restaurante de bodega? La Vid de Bodegas Norton. En él puedo vivenciar genuinas sensaciones en cada detalle de sus platos, únicos, diferenciadores y exquisitos. Son verdaderas obras de arte como sólo su chef Patricia Suárez Roggerone puede lograr. De ese modo transforma mi elección del destino en una verdadera experiencia para mis sentidos.

¿Un bar o café amigable? Bröd y Bute son mis favoritos porque creo que ambos lograron, en pleno corazón de una Mendoza urbana y sobre la calle Chile, ofrecer una escena con mucho encanto e intimidad.

¿Recomendaciones para quien visita Mendoza? Mendoza tiene una sola forma de quererla: ser protagonista. Ella te brinda arboledas que la destacan y acequias que la exaltan. Inmediatamente te transporta y recuerda su identidad, haciendo renacer el compromiso como mendocino, algo que aprendí del maestro Jorge Ricardo Ponte, en esta enseñanza de pertenecer.

¿Una salida cultural imperdible?: La provincia te la ofrece en cada instante y solo es cuestión de agudizar nuestros sentidos. Sin duda el privilegio de contar con buenos amigos, mucho de ellos artistas, también te permiten encuentros únicos e irrepetibles.

¿Algún/a artista joven para seguir descubriendo? Omar Jury, Rodrigo Etem, Claudia Camplone y Clara Ponce.

¿Un/a artista con trayectoria para seguir bien de cerca e invertir? Egar Murillo, Juan Castillo, Susana Dragotta, Vivian Levinson y Miguel Gandolfo.