Se lanzó en 2016 por la Televisión Pública, se veían presos insultando y algo parecido a una villa. No era demasiado tentadora. Pero el New York Times la calificó como una de las mejores series de la década y no se equivocó.

    Cuando salió por Televisión Pública en 2016 pero se pasaba saltaba haciendo zapping porque se veía pobreza,una villa adentro de una cárcel y muchos insultos. Algunos no se animaron a seguirla, porque para dura ya está la vida.

    Hasta que ganó tres Martín Fierro en 2017, incluido el Martín Fierro de Oro, la premiaron como la mejor serie en Francia,  llegó a Netflix, a Universal, Telemundo compró los derechos, Lio Messi la hizo estallar en España y el New York Times la calificó entre las mejores series de la década, a la par de  Sherlock,  The Crown o Killing Eve.

    Si sos de los que disfrutan y no se impresionan con el brutalismo poético de Juego de Tronos o The Walking Dead y aún no la viste, sentate a maretonear antes que que llegue la temporada 4, cuyo tráiler lanzó Netflix en abril.

    Razones para verla y para que siga en el podio de lo mejor de los últimos tiempos.

    1 – Los actores. El feeling entre «Diosito» y Mario Borges (Nicolás Furtado y Claudio Rissi) se da pocas veces en el cine o el mundo seriéfilo. Los hermanos que dominan la cárcel de San Onofre son de esos superpotentes dúos actorales que se dan muy de vez en cuando y que quedan para la historia. El Sapo de la segunda temporada se convierte en el cuerpo de Rolly Serrano en un demonio fellinesco, que se mueve en un trono rodante, tiene una labia hipnótica y quiere más a sus mascotas las palomas que a cualquier tipo de humano. Miguel Palacios, Gerardo Romano y Juan Minujín y una larga lista le dan el toque final a este universo en el que se cocinan los grandes negocios de una Argentina carcomida por la corrupción.

    2 – El guión: No sabemos si reírnos, llorar o taparnos los ojos, porque a fin de cuentas terminamos amando a  estos personajes malévolos y a su humor. Un ex policía (Juan Minujín) se infiltra en la cárcel para resolver el secuestro de la hija adolescente de un prestigioso juez. En el medio, claro, se revela que el juez no era de lo más santo, que el director de San Onofre (Gerardo Romano) está metido en los negocios turbios con él y que lo tiraron a la cueva del lobo para jamás sacarlo de allí. A partir de esta historia surgen personajes tan brutales como entrañables: Diosito, el hermano del capo mafia carcelario que nació con un alma pura y un destino fatal, los sub 21, chicos que cayeron presos muy jóvenes y que intentan organizarse, Oaky, el enanito que anda en el triciclo, y Antín, el director del penal que disfruta viendo su circo romano desde su oficina y tiene a un ejército de guardiacárceles tan corruptos y crueles como él.

    3 – La fotografía y puesta en escena. En muchas de sus escenas es una serie coral, con grandes luchas, mucha gente y bastante gore. Aunque estemos ante una villa de emergencia dentro de una cárcel superpoblada, la serie logra mostrar belleza de la miseria, algo así como un Goya moderno y argentino.

    4 – Las puteadas: Las puteadas van creciendo a medida que transcurren los capítulos y se convierten en un sello. Los insultos terminan sacando carcajadas y varios medios extranjeros -como de España o Perú- armaron un diccionario para saber qué quiere decir «recalcada y ennegrecida concha» o «bagre cerrá el orto». Sí, es fuerte pero muy creativo y catártico.

    5 – La música: El tema central de Sara Hebe, No me puedo ir,  demuestra que la cumbia villera es todo un género musical y que hay que prestarle atención, porque es una cantera de excelentes compositores e intérpretes. Además de esa canción divina de Hebe, vas a escuchar Damas Gratis, Pibes Chorros, Yerba Brava, Miss Bolivia y mucho Redondo, porque Diosito, que no fue a la escuela ni leyó en su vida un libro, parafreasea las letras del Inidio Solari para las situaciones de su vida.

    Ficha Técnica

    Creadores: Sebastián Ortega y Adrián Caetano

    Guión: Adrián Caetano, Guillermo Salmerón, Silvina Olschansky, Omar Quiroga, Nicolás Marina.

    Directores: Mariano Ardanaz, Javier Pérez y Alejandro Ciancio.

    Actores: Nicolás Furtado, Claudio Rissi, Juan Minujín, Gerardo Romano, Martina Gusmán, Daniel Pacheco Bautista, Roly Serrano,Esteban Lamothe, Abel Ayala, Lorenzo Ferro, Alejandro Awada, Ana María Picchio, Osqui Guzmán.