El Parador Villavicencio, ubicado en la entrada de la reserva natural, a metros del antiguo hotel, es una posibilidad para viajar un rato y comer en un entorno que tiene mucho de mágico. Menú de montaña, cafetería y tardes de té para una escapada distinta.

    Dentro de la reserva natural Villavicencio, a 300 metros del hotel declarado Monumento Histórico Nacional, se encuentra el parador de montaña que lleva el mismo nombre. Ubicado a 50 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, en el departamento de Las Heras, se trata de un restaurante abierto al público desde 2015, que desde enero del año pasado conducen los chefs Cristian Corro y Eduardo Giordano.

    Abierto en cuarentena sólo sábados y domingos, de 10 a 19 hs., acercarse al lugar es una manera de emprender un paseo a la hora del desayuno, el mediodía o la tarde. También de detenerse un momento a comprar un snack y recorrer las inmediaciones de la mágica reserva privada.

    Parador Villavicencio funciona en la misma construcción donde comían y dormían los empleados del antiguo hotel. Una escalera de piedras que atraviesa jardines y terrazas marca el ingreso al restó que dispone de un sector de autoservicio con comida para llevar, así como un gran comedor con estufa a leña. Sándwiches, empanadas, galletas y algo de pastelería para acompañar el mate están al alcance, mientras que quienes deciden comer tranquilamente, encuentran una cocina humeante, casera y de montaña.

    «El espacio está abierto para disfrutar de una salida ideal para el turismo interno y alejarse un poco de la Ciudad en busca de aire puro. Nuestra comida tiene mucho de familiar, de las recetas de la abuela, de lo rico y no tan gourmet», explica Eduardo. Los almuerzos son platos pensados con carne, vegetarianos y algunas alternativas libres de gluten. Para beber hay vinos de bodegas pequeñas, las aguas de la marca y cervezas artesanales como las que elabora «El Marqués» en Godoy Cruz.

    «Actualmente ofrecemos una carta más reducida a la que acostumbramos en temporada alta por la poca circulación. Hay seis opciones, entre ellas, carne a la olla en pan de jarilla, que es nuestro plato estrella, bondiola horneada en dos cocciones así como dos tipos de pastas vegetarianas y rellenas. De postre hay un vigilante un poco más gourmet, que además de membrillo trae mousse de queso, flan casero y choco-torta. Como opciones aptas para celíacos tenemos milanesas, pastas, choco-torta y flan», remarca Eduardo.

    Para reservar en el Parador contactarse por Whatsapp al 261 652-6890

    Fotos: Valeria Mendez