A 35 años de la muerte de Jorge Luis Borges, recordamos cómo se hizo el laberinto dedicado al escritor que puede visitarse en San Rafael.

    La historia del Laberinto de Borges construido en la Estancia Los Alamos de San Rafael, sus símbolos, sus enigmas y cómo un diseñador inglés soñó la muerte del escritor para diseñar después su laberinto, se cuentan en el documental Jardín de sueños, premiado en el Festival Internacional de Cine de Madrid.

    En 1979 al consagrado diseñador de laberintos, el inglés Randoll Coate creó un laberinto en homenaje al escritor argentino. Randoll Coate había conocido a Borges en 1957, a través de una amiga en común, la escritora Susana Bombal, propietaria de la Estancia Los Álamos donde  Borges y su hermana Nora solían pasar vacaciones.

    Coate cuenta cómo cinco años antes de la muerte de Borges tuvo un sueño en el que Susana Bombal lo llamaba para anunciarle que su amigo escritor  había muerto. En su sueño Coate le propone a Susana recordar a Borges con uno de sus diseños. Ambos, el escritor y el diseñador compartían esa fascinación por los laberintos y sus símbolos.

    «Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros», escribió Borges en El jardín de los senderos que se bifurcan. En 1986 el escritor  muere y Coate diseña su laberinto. Pasarían 25 años para que un sobrino nieto de Susana, Camilito Aldao (h), al enterarse de la existencia del dibujo, junto a María Kodama y el paisajista Carlos Thays (nieto del creador del parque San Martín) iniciaran un plan para construirlo. Pero el proyecto no vio la luz sino hasta 2003 cuando un grupo de amigos de Camilo Aldao, el periodista Mauricio Runno, Gabriel Mortarotti y Andrés Ridois, decidieron concretarlo.

    El laberinto cuyo diseño mantiene las indicaciones de Coate ocupa una superficie de casi una hectárea, y está formado por más de 8.000 arbustos de buxus. Dentro de este se encuentran muchos de los símbolos borgeanos: el espejo, el reloj de arena, la cara de un tigre, el bastón de un ciego y hasta la cinta de Moebius. También se puede leer el nombre y apellido del escritor, las iniciales de su viuda, y, tiene al mismo tiempo la forma de un libro abierto al universo.

    Randoll Coate explica: «El laberinto es un libro abierto, este es el primer símbolo borgeano. Después dice Jorge Luis Borges, con las letras en el mismo orden, es un truco maravilloso, una gran revelación y una casualidad que se llamara Jorge y se apellidara Borges. Después dibujé la imagen del espejo, que es algo milagroso, porque ves lo mismo pero en realidad no es lo mismo sino lo opuesto. El elemento del tiempo es muy importante, yo pensé cómo uno podría describir el tiempo en un laberinto, y me di cuenta que las dos “O” del Borges de arriba y del de abajo formaban un reloj de arena perfecto y ese es sin dudas el mejor símbolo para medir el tiempo, y además es totalmente borgeano. El de arriba es un 8 y el de abajo un 6, y ahí está la duración de su vida: 86 años, en las arenas del tiempo».
    Continúa el diseñador: «La S extendida de abajo forma un gran signo de interrogación y ese es otro de los grandes símbolos de Borges, sus misterios, sus enigmas y todo lo inexplicable que hay en su obra».
    El mismo diseño posee dos réplicas: una en Tigre (Buenos Aires) y otra en Venecia (Italia), que en el momento de su inauguración se iluminó al mismo tiempo que la de la Estancia Bombal.

    Un paseo laberíntico

     

    El predio donde se construyó el laberinto se divide en dos zonas, una de acceso libre y otra a la que se accede pagando una entrada por persona. En el espacio de libre acceso se pude disfrutar de un laberinto dentro de un cañaveral para los niños, una pulpería en una casa de 1860 restaurada por el arquitecto Horacio Márquez, y una torre de casi 18 metros que permitie observar el diseño del laberinto borgeano y sus símbolos desde lo alto. Se trata de un paseo para que toda la familia pueda disfrutar.

    En el Centro de Interpretación podrás apreciar la maqueta del laberinto que muestra la simbología que le impregnó su creador Randol Coate y que te ayudará a interpretar la obra. En el mismo lugar (una vieja casa de 1860 construida de adobes crudos y recuperada con gran esfuerzo como centro de interpretación), te ceuntan la historia de los personajes involucrados en la creación del Laberinto.
    Pegado al centro de interpretación se encuentran las Cavas del Medallero, un selecto lugar donde ofrecen los vinos mas premiados de San Rafael. Hay degustaciones diarias de distintas bodegas dirigidas por una sommelier profesional.
    La Pulpería que abre sus puertas a partir de las 12:30 ofrece una variada carta de comidas regionales, pastas, sandwiches, ensaladas, opciones vegetarianas y sin tacc.
    Laberinto de Borges se encuentra en  Finca Los Alamos, San Rafael. Abre todos los días desde las 10 hasta las 19:30hs. En condiciones climáticas adversas, llamar por teléfono (2604- 638780). Entrada: General $300, mayores de 70 años $200, de 6 a 12 años $150, de 0 a 5 años sin costo. Página de Face del Laberinto:  Documental Jardín de sueños: https://www.facebook.com/jardindesuenosdocumental