La casa de huéspedes premiada como el mejor hotel de vinos de la Argentina se encuentra en un paraje donde conviven el cemento indio, viñedos jóvenes y hasta un curioso hotel de insectos. Chef in house, cava propia, piscina infinita y un paisaje extraordinario son algunas de sus numerosas tentaciones.

    Sobre la mítica ruta 40, en las barrancas de Agrelo, atravesando una finca de viñedos nuevos que le dan color a las agrestes tierras de los cerrillos, se encuentra Casa Naoki, el proyecto de private housing que forma parte de la firma Dartley Family Wines dedicada a la vitivinicultura y la hospitalidad.

     

    Para llegar, serpenteamos entre las hileras de Malbec de la finca Naoki  y vestigios rocosos de lo que fue una calera de yeso, con residuos de ceniza volcánica y arena, lo que especialistas llaman cemento indio o caliche.  El contraste de la tierra caliza, la flora autóctona que se conserva y los viñedos, es fascinante. Pero nada se compara con el impacto visual que nos sorprende cuando se abren las puertas de la casa. La sensación de estar volando hacia el Cordón del Plata es poderosa. Sobre lo alto, Casa Naoki domina una panorámica de importantes fincas de Agrelo. El living, la gran terraza con una piscina infinita, se confunden con la cordillera y el cielo. Un ¡wow! es la expresión que repetimos todos con una deliciosa sensación de bienestar y confort.

    «Cuando los huéspedes llegan el tiempo transcurre en otra dimensión», nos dice Claudia Piedrahita CEO de Dartley Family Wines, y es exactamente lo que experimentamos apenas cruzamos el portal de bienvenida.

    Casa Naoki, propone un novedoso concepto de hospitalidad,  con el que acaba de ganar el Oro en la categoría Alojamiento en la última edición de Best of Wine Tourism – Great Wine Capitals. Una forma de disfrutar de una villa de lujo con su finca en absoluta privacidad y con servicios premium.

    Quien ingresa bloquea la casa que tiene capacidad para el pernocte de diez personas. De estilo minimalista, tiene 700 metros cubiertos, con cuatro habitaciones (tres con cama Queen y una con dos camas Queen, todas en suite).

    Durante su estancia los huéspedes pueden recibir amigos para pasar el día y compartir las distintas experiencias que ofrece Naoki: almuerzos y cenas con chef privado, cooking class, bike tour & trekking por la finca,  wellness program, picnic entre viñedos, sunset cocktail y asado asistido. No  hay límites en los servicios que requieran (el personal está disponible para resolver cualquier demanda) y tienen helipuerto prácticamente en la puerta de la finca.

    Otros programas  que ofrece la casa son: day use para pasar todo el día desde las 10 a las 21 hs. con almuerzo de tres pasos, barra de hidratación y sunset cocktail; reuniones corporativas que incluyen desayuno, coffee break  y almuerzo; eventos privados con chef in house y servicio taylormade (precio especiales en vinos).

    «Estamos innovando con un modelo de hotelería y servicios de lujo, liberando a los huéspedes de tener que pensar en sus comidas, desayunos, etc.», dice Sebastián Vélez Romero, a cargo de la Comunicación.  «El lujo se alejó de la ciudad, el lujo de Mendoza es que vos podés dar dos pasos y estar inmerso en el viñedo o en la montaña, la naturaleza en primer plano, es el verdadero valor que tenemos los mendocinos».

    «Lo que nos destaca o diferencia es la personalización de la experiencia», explica Claudia y agrega «nos encontramos con huéspedes que valoran la privacidad o el estar solos, requieren un nivel de servicio alto pero no quieren sentirse invadidos». Para lograr esta asistencia permanente pero inadvertida, Naoki cuenta con Ailín Rosas, chef in house que deja el menú del día pre-preparado con las instrucciones de cómo debe servirse.

    Para los almuerzos y cenas tienen propuestas armadas no invasivas, Ailín deja los platos pre-listos, de esta manera los huéspedes tienen la posibilidad de servirse cuando lo deseen o solicitar personal que lo haga. Hay tres tipos de menú, de 5 a 3 pasos, para maridar con vinos de Casarena, Mithic Cellar o de Family Dartley Wines. Ailin Rosas, enarbola con orgullo el delantal de una cocina basada en el regionalismo absoluto del Agrelo «de yeso”, como dicen en Casa Naoki: nano regionalismo en la cocina.

    «En todo lo que  hacemos se comunica la finca, por eso en los platos incluimos productos del entorno de la casa, por ejemplo, mostacilla, una planta de la familia de la rúcula que crece en los  alrededores», nos comenta. Así los huéspedes podrán disfrutar de una pasta frola elaborada con membrillos propios (de la finca Jamilla), miel de jarilla, sal de romero, nueces y otras aromáticas que están presentes, por ejemplo, en  las aguas saborizadas de lavanda y manzanilla.

    Desde el principio en Finca Naoki se trabajó respetando la biodiversidad, este trabajo se realiza de manera colaborativa con el INTA, Biota, CONICET y ArgentinaNat. «Tenemos hasta hoteles de insectos instalados en las parcelas, todas las semanas vienen de estas instituciones científicas y extraen muestras para ver qué diversidad de insectos viven en estas tierras, qué plantas y raíces tenemos y cómo interactúan. Hay cámaras de seguridad nocturnas que detectan el movimiento de la fauna. Hemos visto zorros y liebres y hasta un tupinambis que habita en la zona, los pájaros hacen nidos en los viñedos y cada tanto nos visitan observadores de aves», relata con gran entusiasmo Sebastián Vélez Romero.

    «Estudiamos el universo de microrrizas (red de raíces que se teje bajo el suelo), no queremos desmontar y vamos evaluando cuáles son las plantas que trabajan en beneficio del viñedo», agrega.

    Esta “cultura de servicio” entre la vid y la flora autóctona le da un carácter único a la finca Naoki. Martina Galeano, enóloga del grupo y Master en Irrigación y Cambio Climático lo confirma: «Naoki es otro mundo por su suelo, tiene cemento indio, distintas edades de yeso, incluso hemos encontrado estalactitas de yeso», relata. Se hizo un estudio muy grande del suelo con el geólogo Guillermo Corona, que nos sirvió mucho para entender mejor cada parcela y segmentar para que a la hora de hacer los blends tengamos distintas alternativas, estructuras, etc. Naoki es muy diferente al resto de Luján, es una zona calcárea».

    Así, además de las 18 ha. de Malbec, en uno de los barrancos de la finca se plantó Cabernet Franc con el sistema de gobelet, para que las vides crezcan naturalmente. «Alrededor hay muchas aromáticas y queremos ver cómo los aromas y la biodiversidad influyen en la fruta», explica Martina.

    Otras de las curiosidades o  proyecto se llama Cementerio de Elefantes y está en una de las caídas de 25 metros del terreno. «Se trata de  280 plantas de Malbec del año 1937 que tuvieron que erradicarse de otra finca pero al quedarles unos 20 años de vida se decidió trasplantarlas para que mueran acá. De las 280 plantas, prendieron 250». El lugar es uno de los hitos que se visitan en los tours que se hacen en bicicleta.

    Dartley Family Wines engloba distintas unidades de negocio dedicadas a la vitivinicultura y la hospitalidad.  Con casi veinte años de historia en la provincia de Mendoza, el legado de DFW se inició con la marca Casarena a partir de viñedos históricos, en zonas privilegiadas de Luján de Cuyo, en los distritos de Agrelo y Perdriel, y continuó con Mythic Cellars y Casa Naoki, recientemente galardonada con el Oro.

    El proyecto fundado por Peter y Karen Dartley demuestra día a día su convicción sobre el cuidado del entorno y la sustentabilidad. Sus viñedos llevan el nombre de cada uno de sus nietos: Owen, Lauren, Jamilla y Naoki, y se llevan adelante con una gran naturalidad y respeto por el medio ambiente.

    Nota: Valeria Mendez

    Fotos: Mayda Rodas y María Eugenia Conte / Prensa Naoki