Rutas mendocinas para disfrutar en moto. Del desierto y los Altos Limpios a La Carrera y el corredor productivo. Montañas, nieve, viñedos, aromas y la experiencia de ser parte del espectáculo natural

«Lo que se siente es medio raro pero yo me subo a la moto y al kilómetro de andar me empiezo a reír solo y a gritar como un loco, es una risa incontenible, de una felicidad especial. La gente te mira y no entiende nada. Me ha pasado por ejemplo subiendo por el camino de Los Cerrillos en un día maravilloso lleno de viñedos y sol. Esta es una sensación constate en las salidas, se repite siempre». El que habla es Tomás Mendez (mi hermano), quien todos los fines de semana se sube a una antigua BMW y junto a un grupo de riders entre ellos el paisajista Eduardo Vera y Santiago Alsina– toman una ruta para disfrutar. El paisaje no pasa por la ventanilla del auto: el paisaje se mete adentro de ellos, lo respiran, lo viven.

«Otra experiencia en la moto es que vas sintiendo los olores de los lugares, por ejemplo bajando Los Cerrillos, a la noche… Empezás a sentir, con el rocío, cómo se levanta el inconfundible aroma de la jarilla y esto se te mezcla con todas las luces de la ciudad que se ven a lo lejos, es fantástico», dice Tomás.

La salida en grupo siempre es mejor «porque es como las peñas ciclísticas pero vas como en tropa, a veces va uno adelante, a veces te toca atrás, pero ver una moto que va al lado tuyo y sentir cerca el ruido de otro motor es muy grato», cuentan los amigos que se acompañan en la andanza.

El camino de Los Cerrillos que une Luján con Tupungato es de los circuitos preferidos. Y un clásico de los clásicos es todo el circuito del Valle de Uco. Desde Mendoza, saliendo por la calle Cobos de Luján para subir por la picada de Los Cerrillos, atravesar Tupungato hasta El Manzano, bajar a Vista Flores y regresar. «Es precioso, vas andando con el Plata nevado al fondo en contraste con los viñedos, después bajas y se ve todo lo que es Tupungato y el corredor productivo», apuntan.

Otra ruta de montaña es el trayecto que une Potrerillos con Tupungato, por La Carrera. «El fin de semana pasado subimos con el camino nevado y un poco de hielo, fue impresionante te sentís conectado con la naturaleza ciento por ciento, con el paisaje, el clima, todo confluye. A las 9 de la mañana estábamos en La Carrera y hacían 0 grados, es un camino de tierra maravilloso», cuenta Tomás, y agrega que andar en la moto por tierra es algo bien distinto a rodar por el asfalto.

Un lugar que no todos conocen pero es un lugar al que todos regresan. El desierto lavallino, el páramo mendocino: «De los lugares que podés recorrer, el desierto es una buena opción para andar en moto en el invierno porque es más templado».

Camino a Los Altos Limpios la solitaria ruta deja entre ver de tanto en tanto algún puesto.  Las salidas en moto siempre incluyen alguna  parada gastronómica, esta vez un chivo a las brasas en medio de la nada.

«Paramos en un puesto muy humilde y la cordialidad de la señora que nos hizo el chivo fue una experiencia superior. Después el paso por las dunas de los altos limpios fue sorprendente por la flora que hay, la arena tan pura y limpia. Los chicos que no lo conocían quedaron impactados con este paisaje», explican.

Otro lugar que recomienda Tomás es subir a Uspallata por la ruta 7: «Después del control de aduana de los camiones viene la curva y enfilas para Punta de Vacas donde se abre mucho la montaña y el paisaje es impresionante. Particularmente me encanta hacer ese trayecto a baja velocidad, a 80 km/h. ¿Qué se siente? Se siente que te vas tragando la montaña despacito, se siente el motor, se siente muy bien. Como dijo el hijo de una amiga, se siente que sos libre».

Fotos gentileza Eduardo Vera, Santiago Alsina y Tomás Méndez

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