El entorno que rodea a esta plaza (cuyo nombre oficial es Carlos Pellegrini), han convertido a esas esquinas de Mendoza en un lugar que atrae a turistas y mendocinos

La ciudad cambia y un día te sorprende una nueva postal. Por Primitivo de la Reta rumbo al Sur, los colores del café Beirut y las palmeras de la Plazoleta Pellegrini se vuelven un cuadro alegre y llamativo bajo un cielo azul de invierno. Tomamos la cámara y nos vamos de cacería urbana.

En el centro de la plazoleta, la pérgola es un buen refugio para hacer un descanso y espiar rincones con el zoom. Hacia el Oeste, el Beirut (con pizarras y plantas en la vereda); hacia el Este otro bar se impone por su rojo convocante: se trata del bar y restaurante 6ta Avenida que toma toda una esquina. Una motoneta se para adelante y hacemos clic: nos gusta por demás el cuadro.

Entre las calles Alem, San Juan y Primitivo de la Reta, este punto verde es un nodo estratégico y muy transitado. Las paradas de micros que llegan por San Juan y Alem, además de un incansable flujo de autos que ingresan a la ciudad, son suficientes para que su movimiento sea constante. Los viernes y sábados se suma la Feria de Anticuarios, Numismática y Coleccionismo, que funciona de 10 a 18 y ofrece una atractiva variedad de antigüedades y objetos de colección.

Si nos paramos en el medio de la placita sentimos que descansamos en una isla rodeada de caos intransitable. Estamos a salvo porque el verde nos resguarda y escuchamos pájaros.

En Tripadvisor, el comentario de una turista es acertado. Dice: “Es muy linda, como todas las plazas mendocinas, sin embargo esta tiene algo especial que no se qué es. Si puedo, ¡siempre paso por ahí porque siento algo especial..!». Será tal vez esa unión entre las casas –también pintadas de colores–, la vereda y la plazoleta lo que la hace especial, o la balaustrada y las enormes cadenas en su entrada, las palmeras, o todo el conjunto.

Lo cierto es que en 1929 la plazoleta fue inaugurada con el nombre de Coronel Martín Yrigoyen. Tres jóvenes mendocinas se tomaron el trabajo de relevar su historia para el concurso «Memorias de mi Ciudad». Celia Maiorana, Julieta Robert y Mariana Ábrego cuentan que había un gran cañaveral en la esquina de Alem y San Juan, muy pocas casas en el entorno y el paseo era atravesado por el canal Tajamar. Entre las anécdotas recogidas se destaca la del aviador, novio de una chica que vivía en Alem y San Martín. El piloto pasaba todos los días y arrojaba flores desde el aire para su chica hasta que un día, por una falla en el motor, la nave se estrelló en la plazoleta.

Dos años después de la inauguración, se le cambió el nombre por el de Cadetes Argentinos y en 1947 se le dio la denominación actual: Carlos Pellegrini. A pesar de todos esos bautismos, es más conocida como plazoleta Alem o el Paseo de los Anticuarios.

Sorprende la cantidad de comentarios en Tripadvisor. Nos gustó también el de un extranjero que escribe: «Destacan las pérgolas y el encanto de ese rinconcito para hacer una parada urbana y meditar». Nada más exacto.

Fotos: Valeria Mendez.

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