Netflix estrenó esta biopic de cinco capítulos, ideal para pasar los días en casa. Con Ewan McGregor y el sello inconfundible de Ryan Murphy, muestra el apogeo y caída de un genio que quedó en el olvido.

    A todos nos suenan los nombres Christian Dior, Maurizio Gucci, Alexander McQueen o Gianni Versace; pero pocos tenemos en mente a Halston. Algo extraño para quien fuera el “padre” de talentoos, el precursor, el innovador y el más famoso de la era setentosa.

    El ascenso y caída de Roy Halston fue tan brutal que su nombre quedó en el olvido. Esta nueva biopic llegó para recordarnos quién fue la primera superestrella de la moda de EEUU, vestuarista de las celebrities y protagonista de fiestas memorables en Studio54 con Liza Minnelli, Andy Warhol y Mick Jagger.

    Amigo íntimo de la protagonista de Cabaret, que aún hoy dice que este señor fue su alma gemela, Halston pasó de ser un niño triste de un pueblo de Iowa a convertirse en el glamoroso diseñador de los sombreros de Jackie Onassis (o Jackie Kennedy).

    Nueva York lo amó, lo entronizó y que le abrió las puertas de París, entonces la meca de la alta costura.

    Tan pero tan famoso fue, que sus chicas se apodaban Halstonettes y eran ricas, bellas, influencers y talentosas. Bianca Jagger, Elizabeth Taylor, Lauren Bacall, Liza Minelli o Anjelica Huston desfilaron para él, usaron sus vestidos y lo amaron.

    La serie no es una revelación y no terminó de gustar a los que conocieron en  vida al diseñador, porque el guión es eso: una biografía bastante lineal, sin datos sorprendentes, con algunos flashbacks de su infancia traumática y poco más.

    Sí puede gustar a los que no lo recuerdan tanto: van a ver el mítico Studio 54 de Nueva York, el ambiente artístico al que logró entrar de la mano de su entrañable amiga Minnelli, las locas salidas nocturnas, los viajes en jet privado y el desenfreno por el sexo, la cocaína y el tabaco de una era que acabó con la tragedia del HIV en los 80.

    El plus es McGregor en su salsa y la génesis de famosos que se formaron con el diseñador: desde Minnelli intentando despegarse del nombre de su madre, Judy Garland;  hasta Joel Schumacher, que antes que director de cine fue su aprendiz.

    Más que recomendable si te interesa la moda y el arte en la Nueva York de los 70, cuando la moda se centraba en nombres propios y no en grandes marcas.