Próximas a lanzar su primer EP, la banda acerca a los oyentes para vivir una experiencia sin etiquetas.

El caleidoscopio musical que representa Té con King Kong proviene -dicen sus integrantes- de la variedad de influencias con las que cada una se identifica y con un modo híbrido de crear. En marzo de 2017, las canciones de Eve Calletti encontraron vida en los instrumentos de la pianista Paula Sánchez y de la baterista (además de actriz), Silvina Ormeño. «Ellas arreglaron esos temas y desde entonces el proyecto se volvió parte de las tres. Hay canciones más rockeras y otras más delicadas y de ahí viene el nombre», comparte Eve.

Motivadas por la variedad de estilos y en contra de los encasillamientos, el popurrí de gustos tiene presencia en la banda, que abraza sonidos modernos de sintetizadores con otros tradicionales que sostienen la pirámide.

«Recientemente grabamos nuestro primer EP de cinco temas en Estudio Páramo con Gonzalo Del Peral. Pronto podrá escucharse y esperamos que la música nos lleve a viajar. Es nuestro sueño. Las canciones hablan del amor de muchas formas, no sólo heterobinario o heteronormativo. También de los procesos que vivimos nuestra generación bisagra entre viejas y nuevas creencias. Hablan de ese proceso y del quiebre, de la necesidad interna de dejar que eso se manifieste y aflore», expresa Paula.

Para salir de la obviedad, buscaron un nombre que reuniera las cualidades del proyecto, los mundos que caben en él, los espectros por descubrir y la infusión como una posibilidad de mezclar y reunir lo genuino, explica Silvina.

«Té con King Kong es atmósfera, es clima. En nuestro caso es sostener día a día esto que tanto nos moviliza y hacerlo con esfuerzo y trabajo. Así vamos creciendo e incorporando herramientas a nuestra banda que es autogestiva y a pulmón. Creo que eso también se filtra en los toques y por eso los oyentes que han vivenciado la experiencia lo sienten y se acercan», agrega.

Ni un proyecto de momento ni una banda sin intenciones futuras. La tarea, la responsabilidad y el compromiso, apuntan, está dirigido a aportarle a la escena musical de Mendoza la impronta de tres mujeres que expresan mediante su punto de vista las realidades que las atraviesan. «Esperamos estar siempre a la altura y que nuestro público pueda sentirse identificado con lo que hacemos».

 

 

 

 

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