Radicada en otro país, la mendocina sabe cómo seguir haciendo presente su identidad dentro de la escena musical argentina.

    Paula Neder es una autora, compositora, productora musical y docente mendocina que actualmente reside en Medellín, Colombia. Su voz y su dedicación la han llevado a crear proyectos muy significativos y de gran calidad, y a compartir escenario con numerosos referentes de la música latinoamericana como Lito Vitale y Juan Carlos Biglietto.

    Tuvimos la oportunidad de dialogar con ella a la distancia y nos habló de sus discos, de su proyecto pensado para las mujeres y de cómo se encuentra ella y su música en la actualidad.

    Paula Neder LA FUERZA

    Como artista independiente, ¿te costó mucho llegar a lo que deseabas?

    El camino de la música independiente es un camino que tiene algo de rigor, mucho de incertidumbre y, lo que más disfruto y celebro: la libertad de elección y poder marcar el rumbo artístico al 100%.

    Hoy lo vivo desde esa libertad de acción, lo que fui aprendiendo con el tiempo, es a armar equipos para los proyectos, estar en constante diálogo con lo que pasa alrededor, rodearme de gente creativa, colaborar, co-crear.

    Dentro de los dos discos que sacaste, ¿qué fue lo que te dejó cada uno?

    Cada disco tiene recorridos súper particulares, todos regidos por el ciclo vital que atravieso desde lo personal, y lo que atravesamos en lo colectivo. Estos procesos se impregnan de  lo que pasa alrededor.

    Caleidoscopio, el primero, fue animarme a salir como solista, después de participar de otros proyectos decir: «hola, acá estoy, estas son mis canciones». Hay algo de «esta soy yo» en Caleidoscopio. Tocamos ese disco en vivo durante varios años con Joaquín Guevara y Matías Gorordo y llegamos a grabarlo desde esa maduración de las canciones y los arreglos que andan mucho camino.

    En contraposición, ILLA, fue compuesto, grabado y terminado en cuatro meses. Fruto del premio de la Bienal de Arte Joven Bs As, producido por Luis Gurevich (productor de León Gieco, entre otros) me fui a grabarlo a Bs As, viví allá seis meses en todo el proceso. Fue grabar con gente que admiro muchísimo como Liliana Herrero, Orozco-Barrientos, el Seba Garay, consolidar la unión de voces y visibilidad de las Solistas No Tan Solas (Mica Hourbeight, Clara Besfamille, Ro Rapoport, Marigrá Geranio).

    Las canciones son compuestas todas (excepto Elemental) en coautoría. Disco intenso, vivencia intensa, canciones que adoro y que me recuerdan mucho el por qué elijo la música como camino. 

    El tercero, disco que saldrá en 2023 (ya les contaré el nombre), lo empezamos a grabar en 2020 junto con Leandro Lacerna, amigo, productor excepcional y compañero incondicional de este proyecto. Es el primero en el que produzco mi música.

    Para este último, volví a componer letra y música de todas las canciones, excepto una versión de Lamento Boliviano que grabamos en medio de la pandemia y que, hoy, será recordatorio y gratitud para el querido Marciano Cantero. El disco cuenta con participaciones súper especiales.

     

    1- PAULA NEDER

    ¿En qué te inspiraste para la creación de tu proyecto La Fuerza – Enciende tu Voz, y qué mensaje querés transmitir?

    La Fuerza – Enciende Tu Voz es la síntesis de mi camino como docente. Empecé dando clases de música en Lavalle. Una vivencia maravillosa en medio del secano, durante seis años. Después armé un taller de canto particular. Se llamó El canto del pájaro, en donde durante siete años, acompañé procesos de búsqueda de la voz y creación de canciones.

    Todo eso desembocó en la creación de rondas de mujeres creadoras en donde el empoderamiento y la búsqueda de la voz, se da desde lo personal y lo colectivo.

    Hoy, estos talleres tienen varios formatos: procesos de rondas virtuales durante tres meses, talleres intensivos, tutorías personalizadas virtuales y presenciales (de acuerdo al lugar a donde esté al momento de dictarlas).

    ¿Qué fue lo que te llevó a vivir en Colombia? ¿Cómo es producir música allá?

    A Colombia me trajeron varios amores. El primero fue una afirmación que hice hace diez años. La primera vez que vine a cantar a Medellín me bajé del avión y dije: «acá viviría».  Ese deseo quedó en algún lugar, vine varias veces, mucha gente querida en estas tierras.

    El segundo es que el camino me encontró hace varios años a mi pareja, Alejo García, músico y productor colombiano, con quien estamos viviendo en Medellín. Con él llevamos adelante el proyecto de La Peña Rodante, conciertos mensuales en medio del bosque. Y tenemos un estudio de grabación donde producimos nuestra música y la de otros artistas, se llama: La Jaguara récords.

    El tercero, un amor profundo por la música colombiana, su geografía tan diversa. Hay mucho de fascinación en este encuentro con tantos sonidos y formas diferentes. Si bien cambié la base de operaciones, el vínculo con Mendoza y Argentina, es súper fluido. El año pasado estuve seis meses allá y seis acá. Tengo varios proyectos andando en ambos lugares que me van a tener allá y acá en estos tiempos.

    ¿Cómo crees que se desenvuelve la escena musical nacional en la actualidad?

    Veo efervescente la escena musical argentina y, pensándolo, creo que nunca dejó de serlo.

    En la distancia se entiende y se vivencia cuánto la música argentina (rock, folclore, tango, la canción) ha influenciado a otros lugares.

    Lo veo en artistas referentes, lo veo hoy con bandas y solistas que están haciendo caminos contundentes, creativos, irreverentes, nuevos. El foco de todo esto lo hago en lo artístico, en esa acción concreta de crear obra que marca la diferencia. Hay una fuerza arrolladora en donde se hace magia con los recursos que hay. 

    En lo social, creo que la escena actual se ve modificada por la visibilidad de los proyectos de mujeres y disidencias, que hacen que la perspectiva de la escena sea más completa. 

    Hay diversidad, hay creatividad, hay públicos que acompañan los proyectos nuevos. Hay mucho por hacer, lo estamos haciendo.

    Acá te dejamos el link para que puedas seguirla por sus plataformas y redes sociales.

    Nota: Rebeca Philippens Soria