La joven música presenta en 2020 y en pequeñas dosis, las canciones que desde hace años acumula almacenadas en un cuaderno. Entrevista de cuarentena con una artista que explora y se manifiesta sin demasiadas estructuras.

    Pau Cookie habla de sus distintas facetas con naturalidad. A los 24 años, su estado presente se divide -o más bien convive- entre el estudio académico y la música. Pronta a recibirse de ingeniera industrial, hace algunos meses y por primera vez, grabó cuatro canciones de entre las más de 50 que tiene. «Dormir con vos» es el nombre de su versión más romántica, que presentó en un video realizado por Mauro y David, «mis dos amores que lo armaron durante la cuarentena», dice. «Es mi tema más reciente y habla sobre la relación más libre que tuve, donde no dejé de sentir y entregarle mi amor a esa persona pero sin cláusulas, sin reglas, sin posesión. Mi manera de vivir ahora es diferente», comparte la artista mendocina.

    «Leona» es otro de los videos disponibles en YouTube (donde también aparece su hermana) y hay dos canciones que esperan su turno para sumarse a Spotify: una cumbia más bardera y empoderada y una síntesis donde boceta su forma de ver el mundo que la rodea. Además, una larga lista de temas aguarda para ser grabada. Es que para Pau Cookie, la música es un camino sin destino como propósito, donde mixtura géneros, momentos y situaciones desde la emocionalidad y el juego. Viajar, estar sola y estudiar son también parte de las aristas de las que habla.

    ¿Cuándo y de qué manera empezaste a conectar con la música?

    Siempre tuve un lado musical activo en mi vida. Empecé con el piano a los 13 y a los 16 o por ahí, a componer mis canciones. Nunca tuve presión con respecto a eso sino que era mi momento de disfrute y liberación. Como he sido muy buena alumna en la escuela y exigente en lo académico, la música significaba ir un ratito a esa sala de juegos y componer lo que me saliera. Por eso no estoy atada a ningún género en particular.

    ¿En qué momento estás ahora desde lo compositivo?

    Si un día tengo ganas de componer una cumbia y me sale eso, bienvenida. Si es algo más melancólico y triste, lo hice y lo hago. No tengo estructura con respecto al género musical. Compongo lo que me sale. La música es literalmente el lenguaje de mi alma y dice todo lo que yo quiero decir en el fondo. Es mi manera de transmitir emociones. Por ahí a través de una conversación soy más cerrada o tímida; la música es el canal donde puedo expresarme. Entonces siento algo muy profundo con respecto a eso, le tengo mucho amor y es muy importante en mi vida. No podría desempeñarme en otras tareas, en otras cuestiones que hago, si no tuviera música.

    ¿El apoyo de tu familia ha sido importante durante tu exploración artística?

    Mi familia  me apoyó siempre porque rendía muy bien en todo lo otro, creo. Esa parte artística ellos la potenciaban porque sabían que me hacía bien. El año pasado empecé con el proyecto de querer grabar algo de lo que tenía. Me encontraba en un momento donde tenía como 50 canciones escritas para mí y para adentro, y mi papá me hizo el re aguante. Hay un poco de rap, de cumbia y lo que pinte. No tengo una estructura musical: sólo muchas facetas y emociones que voy largando a través de canciones.

    ¿Cuáles son tus planes próximos?

    Hacer videos de otros temas porque me gusta que sea algo audiovisual para darle más peso, y tengo ganas de seguir componiendo y grabando. Me gustó mucho esa experiencia. Tenía acumulado en un cuaderno letras y letras, canciones y acordes que no llegaban a nada y grabarlas, ponerles nombres, publicarlas me hizo muy bien.

    ¿Cómo fue ese proceso?

    Maqueto livianamente en Ableton, pongo mi piano, mis voces, una percusión y voy al estudio. Con esa maqueta, Diego Navarro, que es el productor, entiende mi idea inmediatamente y respetando muchísimo todo eso grabamos desde cero. Él hace sus aportes importantísimos y me he dado cuenta que es un arte aparte el de poner detalles y cosas para que un tema suene como tal. Me gusta el trabajo en equipo que hicimos.

    ¿En qué estabas antes de que nos atravesara la cuarentena?

    Estaba terminando mi video «Leona», que durante la cuarentena lo publiqué. Después no se sabe, pero la idea es seguir produciendo y liberando este material a las plataformas porque me divierte y me hace sentir muy viva. También grabé un tema improvisado con Puna, que confiaron plenamente en mí y salió algo re lindo. Agradezco eternamente que me hayan invitado a participar.

    -Qué lugar ocupa la estética en lo que hacés?

    Desde muy chica tuve mi estilo. A los 13 andaba con el pelo muy cortito y siempre hice lo que quise, lo que me salía. No tengo una influencia o estilo marcado. Tengo una parte muy tierna con las colitas y otra más de arneses y barbijo de cuero de Monse. Tampoco tengo muchos esquemas: le doy lugar a mi intuición. Lo mismo con las redes sociales, que no las sé manejar de una manera profesional sino que comparto desde cosas cotidianas o una foto que me gusta, hasta un tema. Es medio un mix desordenado de todo y un poco lo que soy yo. Tengo distintos tipos y formas de ser según lo que esté haciendo. No me siento artista solamente o casi ingeniera industrial. Me permito sentir cada una de esas facetas.