Inspirado en las antiguas tradiciones vinculadas a los ciclos de la naturaleza, propone un espacio de conexión con el presente a través del sonido, favoreciendo el descanso mental y el bienestar. Libre de enfoques religiosos o dogmáticos, el concierto se presenta como un ritual sonoro contemporáneo que busca acompañar procesos de transformación personal y preparar el florecimiento de una nueva etapa.
