El restaurante fusiona los saberes de sus dueños, una cocinera salteña y un sommelier alemán
que ponen sus cartas y sabores sobre la mesa.

Wingka» proviene del idioma mapuche y significa hombre blanco. La chef Verónica Ávila guarda este nombre desde mucho antes de inaugurar el restaurante que lleva adelante, de la mano de su pareja sommelier Manuel Frank, en honor al extranjero que llegaba a su vida. Desde hace tres meses, «Wingka» funciona en Darragueira 558 de Chacras de Coria y es la expresión fusionada de sus dueños en la simple y compleja, aunque maravillosa relación que guardan la comida y el vino.

«Cuando vinimos por primera vez a Mendoza nos encantó y decidimos hacer base un tiempo acá. Primero tuvimos un espacio a puertas cerradas en nuestra casa de Cruz de Piedra, en Maipú. Luego yo trabajé en el restaurante de «Casa Vigil» y Manuel en «Azafrán», hasta que decidimos armar nuestra primera sede abierta a todos», explica ella, una experta en la cocina de montaña. La idea es que quien llega al lugar pase un momento relajado entre música diversa y platos de ingredientes bien argentinos.

Productos norteños de primera calidad, como papas de altura, quínoa, maíz; técnicas clásicas y modernas, y una impronta propia, es la que atraviesa los sabores de la carta que a grandes rasgos es un manifiesto de recetas rústicas y andinas. La estacionalidad transforma la propuesta y así es como la naturaleza marca los ciclos y la incorporación de nuevos platos. «La intención, además, es ofrecer un buen maridaje para estas preparaciones y que nuestros visitantes se sientan relajados para disfrutar del momento», agrega Manuel.

El gran espacio que contiene al restaurante dispone de un área al aire libre y de un amplio salón que incorpora antigüedades y objetos propios de un hogar de la Puna: sillones, candelabros, luces tenues, lámparas de hierro forjado y cabra, artesanías de pueblos originarios y un rincón de los abuelos, donde están ubicadas las valijas con las que llegaron los abuelos del sommelier alemán a la Argentina.

En cuanto a las bebidas, los vinos mendocinos son los que más protagonismo tienen, aunque hay etiquetas de Salta y la Patagonia, exponentes frescos y jóvenes y otros que son reservas de alta gama. Cervezas, cócteles y tragos con o sin alcohol están pensados para acompañar cada uno de los platos.

¿Qué comer en «Wingka»? El menú es reducido y tentador. Hay entradas de empanadas de carne y chivo, tamales de cerdo, langostinos en tempura, mollejitas al limón y una tabla de la casa para compartir. Los principales incluyen opciones con y sin carne: la bondiola de cerdo con puré de batata y maíz morado es un clásico del lugar. Otro hit es el salmón rosado a las hierbas con reducción de vodka y pomelo. Viene con risotto de quínoa. Hay menú infantil y postres que son una delicia, como el kenel de chocolate picante, que trae helado con mermelada de ají panko y almendras.

«Wingka» abre de miércoles a sábados desde las 20 hs. y los domingos al mediodía. Queda en Darragueira 558, Chacras de Coria. Para más información comunicarse al 261 7017055 o [email protected] / Instagram: @wingkacocinayvinos