Cada 25 de octubre se celebra el Día Internacional de la Pasta. Te contamos de qué son los fideos más antiguos, las difrencias entre las pastas chinas y las italianas. Además, cinco razones para que sigas disfrutando de tu plato preferido sin culpa.

    Por qué el 25 de octubre es el Día Mundial de la Pasta? Los fabricantes de distintos países, establecieron esta fecha durante el primer congreso mundial de pasta realizado en Roma, en 1995. Desde entonces distintas entidades, entre ellas la Organización Mundial de la Pasta (IPO por sus siglas en inglés) se dedican a promocionar su consumo saludable.

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    En la Argentina, en los últimos tiempos, el consumo per cápita de pastas creció de 8 a 11 kilos por año, lo que nos ubica en el puesto 13° del ranking que lideran los italianos, con 26 kilos por habitante. También somos de los que más producimos, ocupando el 12 avo. lugar, con 324.437 toneladas anuales, según datos de la IPO.

    4.000 años de antigüedad

    Intentando determinar el origen de la pasta como alimento, se considera que los fideos más antiguos que se conocen tienen cuatro milenios. Son delgados, amarillos, miden 50 centímetros de largo y están hechos de un mijo originario de China. Se descubrieron en un tazón de barro sepultado bajo una capa de sedimento de tres metros de espesor cerca del río Huang Ho (río Amarillo) en el noroeste de China.

    El origen de esta pasta es parecido a lo que se dio paralelamente en diferentes partes de Eurasia (China, Oriente Medio e Italia). Esta investigación ha demostrado que una de las primeras producciones de fideos tuvo lugar en China de manera independiente y no relacionada con las que se desarrollaron en Occidente, como en Italia.

    El origen de la pasta italiana es diferente al asiático. Las investigaciones históricas adjudican el origen de la pasta en Italia a la antigua civilización etrusca (siglo IX a.C.), que la elaboraba mediante el machaque o trituración de diversos cereales y granos mezclados con agua, que luego cocían, resultando un alimento sabroso y nutritivo.

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    Tres buenas razones para comer una rica pasta

    Comer pasta de manera moderada, no solo no engorda, sino que ofrece a nuestro cuerpo considerables beneficios para la salud. Por ejemplo, si se come por la noche te ayuda a relajarte antes de acostarte. La pasta es rica en triptófano y vitamina B, que son buenos para relajar la mente y el cuerpo, y es un excelente aliado en la lucha nocturna contra el estrés, especialmente, o el insomnio.

    Te da energía. La pasta es una excelente fuente de hidratos de carbono complejos, que liberan energía lentamente, a la vez que es una valiosa fuente de glucosa, el combustible fundamental para el cerebro y los músculos. A diferencia de los azúcares simples que ofrecen energía de liberación rápida, la energía que proporciona un plato de espaguetis se libera gradualmente y dura más tiempo, asegurando una mayor sensación de saciedad.

    Mejora el buen humor. El consumo de cereales mejora tu bienestar intestinal y repercute positivamente en tu estado de ánimo. Además, en las mujeres, los carbohidratos ayudan a regular la hinchazón y los cambios de humor relacionados con el síndrome premenstrual.

    Es bueno para el corazón. Consumir 80 gramos de cereales integrales al día, como pasta o pan, reduce el riesgo de infarto en un 21%.

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    Cinco consejos para cocinar las pastas

    1 – La regla del 1, 10 y 100: Por cada litro de agua, 10 gramos de sal y 100 gramos de pasta. Partir del agua de canilla fría. Llevar a ebullición y poner la pasta y la sal al mismo tiempo.

    2 –  Mezclar texturas: Algo crocante, algo suave, algo tirando al dulce, al ácido, al picante. Elegir salsas con cocciones rápidas, de 5 a 10 minutos, al mismo tiempo que se cocina la pasta. Usar siempre como base aceite de oliva y mezclar vegetales, hortalizas, legumbres y frutos de mar, por ejemplo garbanzos y langostinos. Darle sabor con las aromáticas clásicas como albahaca, salvia, menta. Pero no excederse, utilizar no más de cuatro o cinco ingredientes.

    3 – El tiempo de cocción: Respetar el que indica el paquete para que la pasta esté al dente y no sea difícil de digerir: la pasta pasada cae pesada.

    4 – Escurrir, pero hasta ahí: Sacar la pasta, escurrirla bien, pero dejarle una cucharadita de agua porque al contener un poquito de almidón le deja un gusto rico, y agregarle la salsa.

    5 –  No a la manteca, sí al aceite: No ponerle manteca o margarina antes de condimentar, pero sí un poco de oliva crudo de muy buena calidad a la pasta ya con la salsa.