Tuvimos la oportunidad de ir a bodega Séptima y vivir una experiencia única en la que, a través de diferentes actividades, descubrimos sus vinos y espumantes.  

Visita guiada por la bodega, degustación de sus productos en medio de los viñedos, prueba del menú especial para acompañar con sus etiquetas y un atardecer con impactante vista a la cordillera de Los Andes, son algunos de los atractivos que proponen para turistas y visitantes locales.

Este establecimiento es el número siete del grupo español Raventós Codorníu, el cual se dedica a la cultura vitivinícola desde el año 1551. El edificio posee un solo nivel para así hacer más eficiente el trabajo (entra la uva por el este y sale la botella lista para tomar por el oeste) y su construcción es íntegra de piedras, con técnica de pircas, y de colores que se amalgaman con el paisaje.

La bodega local cuenta con 150 hectáreas en Luján de Cuyo y 150 en el Valle de Uco  de viñedos Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tannat, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer, una uva alemana con la que elaboran un blanco tardío.

Entre esas hileras se camina durante la visita con degustación incluida. El guía acompaña el recorrido y explica la historia y cuidados de los viñedos para así dar cuenta que el vino se piensa y se diseña desde el momento cero. Además, muestran las diferentes estructuras del suelo de la finca a través de calicatas, es decir, excavaciones que revelan el perfil del suelo en distintos sitios del terreno.

Ya en el interior de la bodega se recorren diferentes áreas con tecnología de punta; un dato interesante es que el trayecto puede hacerse desde una pasarela en altura que conecta todos los sectores.

Otra propuesta de Séptima, es la degustación de cuatro copas en su barra. Las etiquetas se escogen en función a los gustos del grupo visitante y el objetivo es que prueben líneas diferentes  y enseñar a degustar vinos y espumantes.

Una sala especial de la bodega es el Museo del Vino en el que se encuentran botellas de añadas que ya no se encuentran en el mercado. Aquí se hacen degustaciones VIP, guiadas por la enóloga Paula Borgo y el segundo enólogo Leonardo Pisano.

Luego de caminar por los diferentes rincones de bodega Séptima, subiendo a su terraza encontramos el restaurante, un lugar ideal para almorzar y así concluir la placentera experiencia. Disfrutamos de un menú de cuatro pasos en el que se trabaja un concepto novedoso y sofisticado de cocina regional, inspirada en el vino y para el vino; cada plato se diseña a medida de las etiquetas propias para lograr un correcto maridaje.

Esta propuesta gastronómica ideada por Andrés Fozzatti se renueva en cada temporada y busca resaltar las texturas y las temperaturas a la hora de cocinar los productos frescos. Por ejemplo, en la entrada actual se marida el extra brut de alta gama María Codorniú con un sablé de cacao amargo, salmón curado, emulsión de calabaza asada y mandarina, néctar de membrillo al vino tinto. O para el plato principal, un filete de ternera, cake de zanahoria y tomillo, jalea de kiwi especiada, repollitos de bruselas en manteca de ajo más polvo de arvejas servido con el vino Séptima Obra Malbec 2018, línea reserva.

El sommelier Martín Carrasco es quien introduce cada plato del menú al acercarnos el vino o espumante correspondiente, del cual nos cuenta sobre su composición y sabores a paladar que despertará.

Bodega Séptima. Dirección: Ruta Internacional N°7 Km. 1061, Agrelo, Luján de Cuyo. Contacto / reservas: [email protected] / sitio web http://www.bodegaseptima.com/ / Whatsapp +54 9 261 609-2869