En este restaurante, una porción de tren funciona como un pequeño salón para disfrutar de la comida del lugar rodeado de viñedos.

Un viaje en el tiempo acompañado de sabores con identidad local. Al espacio ya conocido por muchos de Prímula, «una cantina como las de antes», se suma este pequeño y novedoso salón: un vagón recuperado donde es posible degustar los vinos de la bodega junto con la comida casera que distingue a la propuesta. «Si bien la carta es la misma que la del restaurante y se renueva todos los martes para ofrecer una amplia variedad de productos frescos, la magia de este lugar es indescriptible. Se siente la historia con tan solo cruzar la puerta», dice una de las responsables del restó, ubicado en Perdriel sobre la calle Olavarría al 255 de Luján de Cuyo.

Así es como a la casa de adobe decorada con objetos del siglo pasado, se suma este pequeño salón para compartir las preparaciones regionales dispuestas en el menú y disfrutar de la cocina criolla de autor. Es que desde sus inicios, Prímula adoptó el espíritu ferroviario y cuatro años más tarde logró la recuperación de un vagón que fue trabajado por el artista Tachuela Delía junto con un grupo de operarios y los dueños de la bodega Estrella de Los Andes. Proveniente de Buenos Aires y adquirido a Ferrocarriles Argentinos, esta porción de tren terminó siendo, en palabras del artista, un «cadáver exquisito» que contó con muchas manos.

«Ahora me divierte pensar que cada uno hizo lo que quiso; en su momento fue un estrés llegar al lugar sin saber con qué me iba a encontrar y ver intervenciones que yo no hubiera hecho. Por eso, creo, terminó siendo un cadáver exquisito», comparte entre risas Tachuela.

El vagón corresponde a un tren de carga de 1917 y fue emplazado en el espacio con dos grúas en una esquina de Prímula. Llamado Taller Ferroviario por sus responsables, el salón contiguo al restaurante contiene en su interior mesas inspiradas en lugares de trabajo y en las que se come, con estantes de objetos y herramientas que acompañan el concepto nostálgico. Una escalera realizada por Tachuela en quebracho colorado es la puerta de acceso a este viaje en el tiempo hacia un momento de sabores.

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