Innovadora, creativa, clásica pero con impronta. Así es ella y eso se nota en sus cocteles que son todo lo que está bien. Es una enamorada de lo que hace y de las historias que hay detrás de las bebidas.  

    Melanie Arias tuvo el sueño de ser nutricionista pero se dejó sorprender por el mundo de la coctelería y hoy es la bartender con más onda detrás de las barras de Mendoza. Su look y la de sus tragos van de la mano ya que les imprime todo su amor y personalidad: clásicos con impronta y un garnish único.

    Hace poco tiempo descubrió el inmenso universo de las bebidas, sus historias y combinaciones y todo lo que implica ser una bartender, una profesión que no acaba en una copa o vaso tubo largo sino que va mucho más allá.

    En sus inicios, «le tocó» estar detrás de una barra y allí creó un personaje para conectarse con la gente y ser «buena onda» porque según confía «era reservada y tenía pocos amigos». Hoy, ese personaje se convirtió en la real Meli, la que siempre fue extrovertida y que por algo no podía demostrarlo. «Ahora soy hiper sociable, sencilla, me muestro tal cual soy», confiesa.

    Actualmente es la jefa de barra de Chachingo y allí se ocupa de hacer sentir especial a cada cliente, «porque eso es lo que son», dice. Ama innovar con bases clásicas de cócteles, se nutre de sus compañeros gastronómicos para así desafiarse a hacer sus propias piezas de  decoraciones -como hilos de caramelo, flores comestibles o tuiles crocantes-, las cuales completan una «experiencia de sabor».

    «Para mí la barra es uno de los lugares más lindos, de hecho muchas personas de las que considero importantes en mi vida las conocí ahí. Tengo feeling con los clientes y conversamos de todo, preguntan mucho sobre las bebidas y como soy amante de las historias de las botellas, se las cuento y se van felices».

    De hecho, para su cóctel «Arte di amore» se inspiró en una leyenda que combina el amor y el arte. Es un trago con amaretto, un licor que -dicen-, nació de una mujer que le quiso hacer una bebida con sus botánicos en agradecimiento a un pintor que la retrató. Meli creó su propia receta al combinar pisco amaretto, cherry brandy, vino Enemigo Chardonnay, syrup de tabasco, jugo de limón y estilo sour. ¿La particularidad? Que la propia persona termina el trago al incorporarle dos ingredientes que vienen en forma de «pociones».

    «Me gusta mucho jugar, soy súper versátil. Siempre utilizo productos de estación y no congelados, botánicos, cítricos y mis destilados preferidos: whisky, gin y ron. Hago coctelería clásica pero le doy mi toque, por ejemplo para un Negroni, macero el Campari con cáscaras de cacao y un garnish de naranja y chocolate para disfrutar de la experiencia de la combinación de ingredientes».

    No todas las personas se animan a las preparaciones «corajudas» entonces ahí es cuando ella los invita a probar. Y en ese momento activa las preguntas claves para hacer un coctel a medida. Qué destilado prefiere, si le gusta algo fresco, cítrico o más seco, dulce o amargo… «son palabras que luego yo mezclo y sirvo. Y que el cliente te diga ‘esto es lo que yo quería tomar’, lo es todo».

    Y a vos, ¿qué te gusta tomar?

    Amo el vermut, es una bebida que tiene una historia impresionante… Con las comidas suelo tomar una copa de vino y a la hora de tomar algo, un Negroni o un sour, el whisky sour es mi favorito. Cada cóctel tiene un momento y muchas veces depende del día, la hora y mi ánimo.

    ¿Cómo preparás el vermut? 

    Lo tomo en un vaso de tubo largo, con dash de soda y una rodaja de naranja, bien clásico. Es súper aperitivo y fresco. A veces juego con limón, almíbar o con menta más estilo julep.

    Meli nos cuenta que en las juntadas en su casa es habitual que ella agasaje con una bebida, «es como ofrecer un café o mate», dice y ríe. «Tengo un par de botellas en mi barrita y vino, además de algunos macerados y almíbares que invento cuando se me cruza una idea por la cabeza». Pero «ojo», alerta la bartender, «yo salgo a correr para mantenerme activa sino el alcohol se convierte en el día a día y eso no está bueno, hay que saber equilibrar».

    A lo largo de toda la charla, remarcó la importancia de poner límites: «Hay que tener cuidado con el alcohol y la droga porque te pasa por delante todo el tiempo y uno tiene que ser inteligente y saber disfrutar siendo consciente. Es un ambiente divertido aunque también hay excesos y no está bueno».

    En su relato, Meli comenta que se encontró trabajando en lugares donde se «sexualiza mucho el rol de una mujer detrás de una barra» y eso la afectaba y la hacía sentir débil. «Los comentarios de los hombres me daban rechazo y los de las mujeres me dolían» y en ese momento en que se vio sola como mujer, algo dentro suyo hizo un click y se armó de un carácter fuerte para saber responder profesionalmente y dar el ejemplo a sus compañeras.

    «Me vi en un mundo en que si no afrontaba yo, nadie lo iba a hacer por mí y hoy quiero transmitir que nos podemos cuidar entre nosotras y que también podemos hacerle llegar a nuestros compañeros cómo cuidarnos y acompañarnos».

    Y a futuro, Arias tiene todo un mundo por delante, no se cierra a la coctelería sino que quiere aprender sobre todo lo que incluya la gastronomía. «Quiero conocer más sobre el vino, me gustaría dar clases de coctelería tanto lo técnico como lo humano de este rubro que está bastardeado. Me encantaría representar una marca y… soñando bien grande, tener mi propio bar».

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