Bienestar y buenas vibras es lo que encontrás en cada rincón de la casa, de la cocina y de la barra. Es el lugar ideal para comer, tomar y disfrutar de cócteles y platos personalizados, además de muchas historias detrás de cada receta.

    El Gran Barno y Elena -La Elen- son los creadores de un lugar único y especial ubicado en plena ciudad de Mendoza. Cuando el ruido céntrico te perturbe, cuando quieras desconectarte un ratito de la realidad y/o cuando simplemente tengas ganas de que te mimen, Los Laureles es tu opción.

    Desde la mañana y hasta la noche, los anfitriones te esperan con las puertas abiertas de su restó, su «sueño hecho realidad», un espacio que te abraza al entrar, que te hace sentir en casa, que te cuenta un montón de historias y que te despierta recuerdos y vivencias.

    Eso son Barno y Elen, eso es Los Laureles, «enseñamos lo que hacemos», resaltan quienes ponen puro amor y magia en las recetas y en cada rincón de la «casa chorizo». Un hogar que comparten con todos los que deseen ir a comer, a tomar y a disfrutar de la salida.

    «Con una pizca de esto y otra pizca de aquello», así caracterizan su estilo gastronómico porque no solamente cocinan lo que a ellos les gustaría comer sino que también recrean platos de las abuelas, de las tías de sus clientes, de las vecinas del local… «Los platos se reinventan con la condición de que el comensal se vaya un poquito más feliz y con alguna historia que contar. Porque todo lo que nos cuentan acá es un disparador para nosotros».

    «Hemos logrado esa sensación en la gente de remitirse al pasado. Por ejemplo, una amiga se emocionó con un escabeche de pollo y dijo que era igual que el de su nona», cuentan los propietarios. Y es que como Los Laureles es tu casa, todo es válido de ser compartido. Los recuerdos y las emociones salen a flor de piel ante el guiso de lentejas, el puchero o la carne a la masa que elaboran.

    En el restó está todo en condiciones para que vos te desenchufes y te dispongas a vivir un momento colmado de sabores, aromas y colores; para que encuentres la comodidad necesaria para «tomarte una copa super estilosa pero como quieras, muchos se traen sus pantuflas y así se relajan por un buen rato». Date el gusto de probar un trago que te identifica, o un cóctel personalizado.

    A toda hora se puede pedir la bebida, infusión, plato, postre o cóctel que se desee porque la cocina y la barra están siempre abiertas. Todo es elaborado en el momento por Barno y Elen, con productos frescos que ellos mismos buscan en la feria y en el Mercado Central.

    Sus opciones de la carta buscan diferenciarse por eso la limonada Troya puede tener varios «extras» que la gente escoge. Sus tostados son con pan pebete, las hamburguesas -burgas- son extraordinarias, caseritas y con queso mantecoso que se derrite en cada mordisco.

    Cada semana, Los Laureles ofrece el «menú semanal Jagüar» con el que saldrás feliz porque incluye plato principal, bebida y café. «Lo planificamos en base a lo que le gusta a la gente, es un plato bien contundente que acompañamos con ensalada, verduras o puré». Rollitos de pollo o tartín de vegetales con ensalada, polenta con albóndigas, lomos con papas son algunas de las opciones. Siempre ofrecen agua sin costo y cada 29 hay ñoquis.

    Además, de entrada hay tortilla de papas; tabla de degustación con tomaticán, tortilla de vegetales, pastel de choclo y humita; empanadas de carne, cebolla y queso o pollo, o pizzeta rellena. Hay «chegusan» de pollo, de cerdo braseado o lomo de la casa; milanesas, bondiola a la cerveza, raviolones «vegeta» o «plato de cuchara» que varía permanentemente.

    Helen Salad es una de las más pedidas y es que es un mix perfecto de rúcula, zanahoria, repollo, semillas, pollo con mostaza y miel. Hay opciones vegetarianas y celíacas y en caso que vayas a Los Laureles con un antojo, ellos tratarán de saciarlo con alguna preparación especial, siempre y cuando esté dentro de sus posibilidades.

    ¿Los postres? Brownie goloso, de limón, cheesecake de cítricos y chocotorta. Delicias ideales para acompañar con los tragos clásicos, medidas o con los recomendados de El Gran Barno, una variada lista de cocteles elaborados con espirituosas, vinos, espumantes, frutas, flores comestibles, helados, aromáticos, té o el ingrediente que más te guste.

    Si sos de la tanda de madrugadores, el servicio de cafetería, panadería y pastelería también es un imperdible. Los jugos naturales y los huevos revueltos u omelette pueden hacer de tu brunch la ocasión perfecta para alimentar el alma.

    El corazón de Los Laureles

    «Toda familia tiene su historia, bienvenidos a la nuestra», esa es la primera frase que te recibe al entrar a la casa de varios ambientes «distintos pero que se complementan». Cada habitación tiene historia inscripta, por ejemplo, en la de la barra acomodaron el primer triciclo de Barno y una foto suya de niño.

    En la sala «de la mesa grande», donde se puede ir a estudiar o trabajar, los muebles eran de sus casas de solteros y en el pasillo al aire libre hay aromáticas, su planta de laurel y el inicio de una mini huerta, varios regalitos de sus amigos.

    «Sean eternos los laureles» es lo segundo que leemos «porque el laurel es eterno, está en todas las recetas, es el toque mágico en comidas. Significa triunfo, gloria…».

    Sus espacios son ideales para realizar las distintas actividades que Barno y Elen organizan para educar y compartir sus conocimientos en gastronomía y barra, para que la gente juegue, conozca cosas distintas y se encuentre con personas desconocidas. Como son los eventos sensoriales, los encuentros a ciegas y las clases de coctelerías con La Biblioteca del Buen Beber.

    Los Laureles. Dirección: 9 de Julio 668, Ciudad. Reservas. 261-6240002. horarios de atención: Desde las 09 en adelante. Lunes y martes hasta las 19.00, de miércoles a sábados, hasta las 23.00. Instagram: @los___laureles. Wifi disponible.