Unas pocas mesas, un pequeño salón y una carta con recetas de la abuela hacen de este restaurante una alternativa con sabores difíciles de olvidar. Una exquisita experiencia para quienes disfrutan de la buena comida

Es la memoria familiar la que rescata el Pájaro. Son los recuerdos alrededor de la cocina en la casa de su tía Yolanda o la pasión hecha acción de su tío Roque. Es la escuela del núcleo íntimo la que viene a sus manos cuando crea platos inspirados en la fusión gastronómica argentina y la identidad propia de sus raíces. Son los ruidos de las ollas, el vapor de las cacerolas, los aromas de la cocina vuelta laboratorio los que lo conquistan cada día desde su primera infancia, los mismos que lo llevan a decir que la gastronomía es su vida.

Comer rico no está en juego en este pequeño restaurante de Chacras de Coria (Viamonte 5252), inaugurado el 24 de setiembre de 2015, vuelto un clásico para quienes disfrutan de la buena cocina y un recomendado para los que visitan Mendoza. Cálido, sencillo, íntimo, generoso, tranquilo son algunos de los adjetivos que eligen los visitantes a la hora de reseñar el lugar. Un salón y una barra al mejor estilo bodegón son el escenario para dejarse llevar por el disfrute del buen comer. La carta de estación es obra del propio Pájaro, el hombre que prefiere quitarse el mote de «chef» para llamarse «cocinero».

El pastel de cordero, el mondongo y el puchero son los platos que pronto verán la luz y siguen en carrera el osobuco con puré de papas, los canelones de verdura y boloñesa, el conejo al vino blanco, el risotto de pollo, la cazuela de mariscos o la bondiola con salsa barbacoa y humita. Para los vegetarianos, imperdibles los ñoquis de hongos de pino con salsa de verdeo acompañados de un buen vino. Porque el Pájaro toma de la fuente inspiradora de su tío Roque D’Aquila y a diario se pregunta qué sería de la vida sin una suculenta comida bien condimentada y con todas las reglas del arte culinario.

Abierto al mediodía y a la noche, Lo del Pájaro propone una experiencia íntima y sin demora que evoca historias en un salón de estilo rústico y colonial con comida de bodegón en la casa donde funcionara la primera bicicletería de Chacras de Coria.

«Cuando abrí el restaurant pensé en volver a las raíces, a las cocciones largas con mucho sabor. Es una regresión de sabores»,

dice el «chef del rock», como también es conocido el hombre formado puertas adentro de su casa y a lo largo de 17 años de experiencia en gastronomía, entre ellas junto a Sebastián Ingallina, Carlos Pavese o en la lujosa cocina de La Bourgogne, el exigente restaurante del Alvear Palace Hotel de Buenos Aires.

Turistas y locales optan por esta alternativa que ensambla la cocina española e italiana y mantiene en vilo a los fanáticos de los postres con la chocotora, el tiramisú y el flan con dulce de leche que se elabora en el lugar. Entre las sorpresas próximas, se huelen novedades a la parrilla y una ampliación cercana al próximo verano. Porque en este restaurante algo es seguro: Pájaro que comió, volvió.

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