De los creadores de El Mercadito, Barijho y Taverna llega este espacio al paso para hacer un rico stop culinario.

Un gastropub de fisonomía callejera y la metáfora de un can imaginario -oriundo de Lombardía-, en busca de un descanso, un trago y una buena comida. La fantasía de El Perro de Lombardo es entonces comer lo que cada sitio ofrece sin sentarse a una mesa sino a un mesón compartido o bien comprar y seguir, sin utilizar cubiertos. Este hipotético perro viajero es el que da nombre a la última propuesta gastronómica de los creadores de El Mercadito, Barijho o Taverna. Cervezas tiradas, tragos frescos y opciones simples para todo el día y la noche conforman la propuesta de Arístides 537 de Ciudad.

A descontracturar en un ambiente modesto y con precios amables es la premisa del espacio que promete ser veloz en su dinámica. De 12 a 21 hs. hay «hora feliz» y durante toda la jornada, pastel frito de carne, burger de calabaza, chía y lino o hummus de garbanzo y zanahoria, entre otros platos al paso que ofrece el menú. La gastronomía sale a la calle en El Perro de Lombardo con su estilo cosmopolita y propio de un trotamundos. Al atravesar la puerta amarilla de mayólicas coloridas, el visitante elige su antojo y empieza la experiencia sin formalidades y con comidas de calidad.

Desde falafel hasta una milanesa con papas o tabulé, desde un sándwich de panceta braseada hasta una ensalada de cous cous. «El Perro ofrece un repertorio sencillo pero gourmet, ideal para maridar con una cerveza tirada Zandoval o con una copa de Maleante, para comer de paso  y sentarse en la barra comunal de la vereda. Un formato atípico de restaurante que invita a experimentar un hábito de comida diferente», dicen sus responsables.

El Perro de Lombardo queda en Arístides Villanueva 537 de Ciudad. Abre de lunes a lunes de 12 a 1 hs. y desde el mediodía hasta las 21 hay happy hour.

Nota: Andrea Calderón

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