La cocinera española comparte con los lectores de Inmendoza una preparación muy mendocina, justo para la época e ideal para almacenar y consumir cuando llegue el invierno.

    Hola a todos. Soy Begoña Labandeira, más conocida como Bego en las redes. Soy española pero llevo 26 años radicada en Mendoza. Amo este país y también el mío, que está pasando unos momentos muy difíciles con esta pandemia», comparte la economista de formación y cocinera por vocación.

    «En estos tiempos de incertidumbre, la mayoría de las personas estamos nerviosas, por lo que es importante enfocarse en actividades que se pueden hacer en el hogar como la cocina, ya que ayudan a controlar la ansiedad. La cuarentena es buen momento para aprender algo nuevo. Por eso hoy os traigo una receta muy tradicional de Mendoza: Dulce de Membrillo. Es la época de esta fruta. Aprovecha para cocinar en tus ratos libres y podrás consumir el dulce a lo largo de todo el año. Enfócate en lo que es realmente importante: la salud. Para ello, quédate en casa», expresa esta mujer súper activa, co-creadora de la feria de muebles, arte y diseño Zoco. Y agrega: «Estar lejos de la familia y amigos no es fácil pero en tiempos de distanciamiento social, es fundamental comunicarse, ya que no hacerlo puede llevarnos a sentirnos aislados. Actualmente existen muchas aplicaciones y herramientas para hacerlo: Instagram, WhatsApp y hasta Zoom. Yo las uso permanentemente».

    Ahora sí, a buscar los ingredientes necesarios: ¡son sólo dos!

    Ingredientes:

    1 kg. de membrillos pelados y pesados sin los corazones

    800 gr. de azúcar

    Elaboración:

    Lavar y pelar los membrillos. Partirlos en cuartos, sacarles los corazones y así, limpios, pesar 1 kilo. Hervir los membrillos en agua fría y cuando largue el hervor, calcular aproximadamente 30 minutos. Tienen que quedar muy blandos. Colar.

    Introducir los membrillos cocidos en la misma olla (¡sin agua!) y pisar con un tenedor o pisa puré (nunca en licuadora).

    Añadir ahora, 800 gr. de azúcar y cocina revolviendo, de vez en cuando, durante 18 o 20 minutos. En ese momento,  el dulce se despegará de las paredes de la olla y estará listo para ponerlo en moldes.

    Cuando esté frío, desmoldar y cubrir con azúcar.

    Fácil, económico y riquísimo. A disfrutar.

    Fotos: Gentileza Begoña Labandeira