Un multiespacio donde encontrarás un sorprendente taller de talabartería que los fines de semana abre sus puertas para compartir su cocina criolla al paso.

    Escondido sobre la calle Mitre, pegadito al antológico Willys Bar, crece un lugarcito lleno de encanto. Se trata de Chapas de Coria, un multiespacio donde Juan Estrada Argerich armó su taller de talabartero y los fines de semana se abren las puertas para disfrutar de los mejores sándwiches de carne a la parrilla, con excelentes vinos.

    En lo que era una vieja y abandonada playa de estacionamiento, en plena pandemia, Juan que acababa de llegar de Buenos Aires, decidió armar una estructura de hierro y chapas para instalar su taller. Pero el encanto que le dio al lugar y su inmejorable ubicación en el corazón de Chacras lo impulsaron a abrir las puertas para ofrecer almuerzos simples y al paso.

    «Cuando vivía en Buenos Aires me fui metiendo en el mundo de los talabarteros y los zapateros, en sus máquinas, en las lonas, en los cueros. Tenía muchas ganas de hacer bolsos y morrales. Logré armar el taller arriba del de mi amigo Celedonio Lohidoy (el destacado joyero artesanal argentino). Ahí empecé a hacer los bolsos, conseguí lona agrícola reforzada que de casualidad había visto en Mendoza. Hice los primeros y salieron buenísimos, con remaches de auténtico bronce, que no se deterioran con el tiempo. Después me puse a hacer delantales, billeteras, cuadernos y ahora estoy diseñando túnicas, cuenta Juan que se dedica también a la ambientación de espacios».

    Justo el día en que se decretó el cierre de todo por la pandemia, Juan llegó de Buenos Aires a Mendoza, alquiló una casa en Chacras y armó su taller.«Después se dio la posibilidad de hacer algo en este lugar y junto a Patricia Girotti, la mujer de mi primo que hace cosas en alambre, arrancamos. A la gente le gustó la onda, la decoración, la estética, así que me empezaron a pedir el lugar para hacer reuniones, cumpleaños, etcétera».

    Así, de manera muy espontánea , un fin de semana al mediodía decidieron abrir el portón. «Pasaban unos yankees y otros japoneses y entraron, se sentaron. Entonces fuimos a comprar carne al lado, prendimos el fuego y se armó», recuerda.

    El ritual de abrir el portón continuó cada sábado y domingo. Hoy se enciende la fogata y marchan  sándwiches de excelente filet, con un salteadito de tomate y cebolla, un rico postre,buenos vinos, café o infusiones. Es una propuesta bien familiar, de amigos, para el que pasa.

    Además del taller de cueros y lonas de Juan, todos los miércoles se reúne un colectivo de arte conformado por seis arquitectos. También tiene su taller Juan Orfila donde confecciona los objetos de Juan en tu alcoba.

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    «Se generó un espacio en un lugar que era un baldío, en pleno Chacras», resalta Estrada, entusiasmado con el potencial del proyecto. «Me pasa que se vienen a buscar un delantal y se quedan charlando cuatro horas. Yo feliz porque me acompañan mientras trabajo».

    Y no es para menos porque las chapas de Juan son acogedoras, hay una antigua y preciosa máquina de costura de zapatero que consiguió en Las Heras, una cocina de hierro de campo, una salamandra hecha de viejos tachos, un portón corredizo con herrajes que podrían ser de galpones del ferrocarril, una alfombra persa  y otros detalles que ambientan y le dan un toque especial, ecléctico pero cálido, que invitan a sentarse y compartir el mate con el anfitrión.

    Si pasas el finde y ves la puerta abierta, no dudes en entrar para conocer los objetos que fabrica el talabartero o quedarte a comer un especial de filet a la orden del día.

    Chapas de Coria está en Mitre 1377 de Chacras de Coria. Para almorzar abre las puertas sábados y domingos al mediodía. En verano también a la noche. El taller de talabartería funciona todos los días, para mayor información contactarse al tel: +54 9 11 44071873.

    Nota: Valeria Mendez

    Fotos: Gentileza Juan Estrada Argerich