Visitamos la fábrica en Cruz de Piedra, Maipú, para hablar con el maestro cervecero Oscar Laguna e indagar un poco más en la producción de la bebida más refrescante del verano.

    Entre viñedos y cultivos, pegada a la propuesta enoturística de Casa Vigil, está Chachingo Craft Beer. Es la fábrica de cerveza artesanal que lleva el nombre del paraje del que el enólogo Alejandro Vigil un día se enamoró. La personalidad marcada de su dueño, el sabor premeditado de los especialistas y el carácter propio de la marca alcanza a las quince variedades de los cuatro estilos básicos que allí se elaboran: Blond, Irish Red, IPA y Porter.

     

    Oscar Laguna, maestro cervecero de Chachingo Craft Beer, comparte que en este distrito de Cruz de Piedra, en Maipú, la fábrica funciona desde su apertura (en mayo de 2017) y que la capacidad actual de producción es completa, con 20.000 litros mensuales. Así es como luego de quince días de trabajo y procesos que varían en su duración y relevancia, para que la cerveza llegue a la mesa fría hace falta trazar la materialización de una idea.

     

    Los ingredientes para lograr un buen brindis en chop son cuatro: agua, malta, levadura y lúpulo. El primer paso podría ser el diseño del estilo que se busca, seguido de la molienda, el macerado de maltas, la cocina de la fórmula, su enfriado y la distribución por los bares y tiendas donde se comercializa.

     

    En este caso, la cerveza de Chachingo Craft Beer es trasladada en barriles de 50 litros a los restaurantes de Chachingo Arístides y Juan B. Justo, ambos ubicados en la Ciudad de Mendoza, y al recientemente inaugurado en Palmares. Además, se consigue en botellas de medio litro en El Enemigo – Casa Vigil y se posiciona en algunas provincias como Santa Fe o Córdoba, porque la misión es expansiva.

     

    «Básicamente, en el diseño de una cerveza hay pautas que marcan el estilo, el color, la apariencia, el aroma y el amargor. Todos estos son parámetros en los que uno piensa. Cuando se habla de cerveza se habla de balance, que está entre la malta y el lúpulo. Una cerveza muy lupulada es amarga como una IPA y una maltosa se parece más a una IRA, que tiene mucho cuerpo», explica Oscar, ingeniero agrónomo con años en la realización de vinos que aprendió de cervezas junto a Eduardo Maccari, un precursor de la industria local y fundador de Cerveza Jerome.

     

    «A este espacio nosotros le decimos nuestro nido de jabalí, porque nuestro ícono original era un jabalí y porque nos gusta la serie Los Duques de Hazzard. Este lugar escondido, relajante, es donde pensamos la cerveza, debajo del parral antiguo», agrega Oscar. Dos perros habitan el predio que cuenta con contenedores pintados por Nash (Ignacio Fernández), gallinas que se cruzan, la fábrica propiamente dicha y un paisaje rodeado por viñedos, damascos, ciruelos y duraznos.

     

    Nueve tanques de fermentación, cámaras de frío, equipos de cocción y dos depósitos -de malta y mantenimiento- sostienen la infraestructura en la que trabajan Oscar Laguna, Mario Briffi (logística), Israel Berna (especialista en IPAs) y Mariano Aldunate (el experto en los estilos más oscuros). El lugar es también utilizado algunos días a la semana y con reserva previa, como patio cervecero y está previsto que pronto quede abierto al público. «Buscamos darle a nuestros productos una identidad relacionada con el vino, con la intención de salir de las estructuras. Algunas de nuestras cervezas especiales reciben, durante el proceso de elaboración, la incorporación de mosto de uva o de vino terminado, de acuerdo al momento del año. Además, a veces usamos barricas donde pasó Malbec y Chardonnay o Riesling, tratando de mezclar un poquito las dos bebidas y de darle nuestra impronta», amplía Laguna.

    Chachingo Cerveza Oscar Laguna- Inmendoza
    ¿Una recomendación? La temperatura ideal para beber una cerveza artesanal oscila entre los 8 y 10° centígrados. ¿Una novedad? Muy pronto saldrá a la venta la última receta de Chachingo Craft Beer: una cerveza de zapallo.