La legendaria esquina de España y Espejo renovó sus instalaciones sin perder la mística de cafetín céntrico.

    Con más de 70 años de antigüedad, el café Jockey Club ha visto pasar por sus mesas centenares de artistas, políticos y deportistas mendocinos. Entre sus paredes -y con un cafecito de por medio- se gestaron clubes, asociaciones, primicias noticiosas y más de una negociación política. Hoy, en manos de la cuarta generación de la familia Alonso, renueva su look para atraer a nuevos clientes sin perder la fidelidad de los de siempre.

    «Si bien el café siempre trabajó mucho veíamos que se podía captar otro tipo de cliente, como el turista, que vengan y conozcan lo que es un café antiguo de Mendoza: Nos visitan y se sacan fotos con las placas, con los recuerdos. Y a la vez nuestros clientes antiguos están chochos», cuenta a INMENDOZA Ramiro Alonso, el más chico de la línea sucesora.

    El café fue fundado por su bisabuelo Don Pedro Alonso –fallecido en 1977- y desde 1948 se ubica en la misma esquina de Espejo y España, en pleno centro. Luego pasó a manos del abuelo de Ramiro, Norberto, y después a las de su papá, Pedro Norberto. La cuarta generación, ahora a cargo del renovado Jockey Club, está compuesta por Ramiro (27) y su hermano Pedro Martín (29).

    «Quisimos mantener a los clientes antiguos con la identidad y la mística de siempre, sin romper con lo que ellos querían. Pero también apuntar a una gente que no venía, ahora llegan muchas más mujeres y parejas que antes no se veía tanto», agrega.

    Una pared espejada que amplía el lugar, la barra completamente remodelada, un rincón para los recuerdos y hasta la opción de comprar café al paso por una ventanilla en calle Espejo son algunos de los cambios más radicales del café Jockey, pero las innovaciones conviven con el clásico logo de siempre y el espíritu del cafetín está intacto.

    Sus puertas se abren todos los días a las 6 y no cierran hasta las 21. Además de pastelería hay sánguches, picadas y algunas bebidas alcohólicas. Además venden café en grano por kilo. La crema que acompaña a las infusiones todavía es hecha por la abuela de Ramiro y Martín, Raquel Pablovich de Alonso.

    «La esencia del Jockey es que siempre ha venido todo tipo de gente, de distintas clases y niveles culturales. Está abierto a todo el mundo y todos se sienten cómodos, cierra Ramiro. Una parada inevitable en el centro mendocino, una esquina que nos lleva al pasado de nuestra ciudad.