Aire fresco y espíritu urbano internacional confluyen en esta alternativa situada en medio de la Ciudad para salir de copas.

Un espacio reinventado. Luego de conducir durante nueve años el restaurante de cocina de autor, Ocho Cepas, sus dueños idearon un nuevo concepto en la misma esquina de Perú y Espejo de Ciudad. La comida gourmet dejó de ser el plato fuerte y lo más convocante por estos días es la coctelería con firma propia acompañada de un menú gastronómico que destila el mismo nivel, aunque con opciones más descontracturadas.

Bowie es un music bar y por lo tanto, la barra y los discos que acompañan el encuentro son cuidados de principio a fin. Rock internacional y bandas mendocinas son parte de la selección musical, que se completa con Djs que tocan en el lugar y músicos en formato acústico que cada semana alimentan la programación del espacio. El diseño, la cocina, el servicio, la coctelería y el entorno prometen una experiencia diferente y encantadora.

Sin dudas el camaleónico artista David Bowie es la inspiración reinante. Y su evocación alcanza el nombre del lugar, el gusto por los detalles y una propuesta de aire urbano internacional en una casona que es patrimonio. Ambientes frescos en el interior, con salones para encuentros privados y decks en la calle sugieren una dinámica ideal para parejas, amigos y hasta reuniones informales de trabajo.

De 19 a 21 la invitación es a disfrutar de un happy hour en tragos y para quien quiera degustar un auténtico sabor de este bar, el Bowie Sour es una buena opción. Lleva Jack Daniels Honey, clara de huevo, jugo de limón y almíbar. Otro sabor recomendado es el Cynar Julep, con gaseosa de pomelo, ramas de menta, jugo de limón y almíbar de pomelo. La carta de cocktails la diseñó la bartender Sabrina Rodríguez Cuack; también hay vinos, cervezas y otras bebidas espirituosas.

Entradas como los «ñoquis fritos from Mars» o las empanadas de carne cortada a cuchillo van muy bien para empezar. De la parrilla a leña salen muchos de los principales, como el «black star sándwich», que lleva ojo de bife, jamón, queso, huevo, tomate, rúcula y mayo casera o la entraña con chimichurri, papas y cebollas caramelizadas. También hay platos aptos para vegetarianos -el sándwich veggie es una delicia- y alternativas libres de gluten. Postres y cafetería se suman para terminar la noche por qué no, con un suspiro limeño con acordes de chocolate amargo.

Nota: Andrea Calderón

Fotos: Pablo Donna