Ensayos, grabaciones y toques conforman el diario devenir de este prolífico músico de 34 años que siempre va por más, integra numerosas bandas y sueña con tener una productora móvil con el ancla puesta en Mendoza

Minutos después de lo previsto, Víctor Silione llega a su estudio de grabación ubicado en San José, Guaymallén. Viene de uno de los tantos preparativos de Vendimia, la fiesta que lo mantuvo buena parte del verano entre ensayos y ajustes, como músico en vivo y como asistente de producción. Participar de esta tradición mendocina tiene para él un valor agregado como miembro del Movimiento Independiente de Músicos Mendocinos, el mismo que en 2008 y tras una intensa «lucha» logró que la música de la festividad máxima local fuera en vivo y que actualmente preside.

–¿Dónde estamos?

–En el estudio que armé hace un tiempo junto a unos amigos.

–¿Tiene nombre?

–Se llama Reloj de Arena.

–¿Y hace cuánto que existe?

–Hace diez años, cuando le compré los equipos a un amigo. Esta era la vinería de mi viejo y un poco se la gané. Con los años adquirí más equipos y con cerca de 50 músicos tiramos todo abajo y lo reconstruimos con quincha, hecha con barro y botellas de plástico.

En Reloj de Arena, Víctor Silione despliega su faceta de productor. Al lugar llegan agrupaciones diversas con intenciones de grabar o ser producidas. La escucha, el armado de arreglos y el registro sonoro son entonces parte de esa función que asume con la misma seriedad lúdica con la que encamina su carrera instrumental, vinculada ya no sabe a cuántas bandas de Mendoza y desde que es adolescente.

Sus comienzos musicales se remontan al cotidiano acontecer en el entorno familiar, con un padre músico y compositor ligado al folclore (Los Mendocinos, Dúo Somos), y otros tres de cuatro hermanos que se orientaron por el infinito universo de los sonidos. A los 9 o 10 años, Víctor comenzó su formación en el Coro de Niños Cantores y más tarde indagó en el violín, el instrumento que lo conquistó casi a ciegas: «Mi formación no fue clásica porque no me llamó la atención». La música popular, en cambio, sí; el rock nacional, también. Desde entonces, Víctor ensayó las canciones que le gustaban y así tuvo su banda de covers y luego integró otras formaciones, con Sergio Bonelli (Los Alfajores de la Pampa Seca), con reconocidos folcloristas, con tangueros, con guitarra, con bajo. También cursó la licenciatura en Música Popular con Especialidad en Piano y Violín en la UNCuyo.

Claudio Brachetta, Daniel Vinderman, Sebastián Garay, Ariel Sedevich, Maytilli Devi, Marcelo Pelleriti o Maguu son algunos de los músicos y proyectos de y con los que participa. «La producción es como entrar a la cocina de la música y tejer varios elementos. Mi intención es involucrarme desde la propuesta ya existente y no imponerme. Con las bandas a veces voy de invitado y otras me comprometo porque me identifico y me siento familia. Trabajo mucho con proyectos independientes y de autor que son súper autogestivos y que la reman y en los cuales muchas veces hay que poner dinero para que la cosa funcione».

Hace unos meses Fernando Ruiz Díaz, el cantante de Catupecu Machu, lo invitó a subir al escenario de la Bodega Monteviejo sin saber que se encontraría con un músico al que involucraría más tarde en sus visitas a Mendoza, tal como lo hizo en su última presentación en Potrerillos o anteriormente en un show íntimo en el Park Hyatt Mendoza. «Aunque suene a cliché, para mí la música es todo y todo lo que hago depende de ella. Mi sueño es tener un estudio móvil con el que pueda viajar, producir y grabar en cualquier lugar, aunque el ancla la tengo puesta en Mendoza».

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  • Mariano Chacon

    Capooooooooooo y un exelente amigo un abrazo grande corderooooo

  • Manuela Moretta

    Brillante sos! Victor! 😉