La actriz mendocina estuvo en el 71° Festival de Cannes con la película Muere Monstruo Muere seleccionada para competir en Francia

Tania es la actriz principal de «Muere, monstruo, muere», la película de Alejandro Fadel y comparte su sobresaliente presente en esta entrevista.

¿Cómo vivís la repercusión y los alcances de la película?

La verdad es que todo el proceso lo viví en tiempo presente sin medir lo que pasaría después. Fue todo muy paulatino. Yo hice un casting y pasé de una etapa a la otra hasta que dimensioné el tamaño de la película y la complejidad del rodaje. Mi desafío fue hacer lo mejor posible y esta experiencia fue de gran crecimiento para mí. Lo que está pasando es un regalo enorme porque nunca fue parte del objetivo.

¿Qué hicieron en Cannes además de presentar «Muere, monstruo, muere»?

Viajamos para participar en el 71° Festival de Cannes porque la peli quedó seleccionada en la sección «Una cierta mirada». Nuestra presencia implicó, además de estar en el estreno y que ninguno de los actores había visto la película, algunas cenas de gala con organizadores del Festival, con actores de otras películas, entrevistas y reuniones de prensa. Fue una celebración estar ahí y leer las críticas que salieron en diarios de todo el mundo. Por supuesto que deseo que esto traiga más trabajo pero por el momento sigo haciendo las obras y los proyectos en los que venía trabajando. Por suerte tengo un año de mucha actividad, de muchas funciones.

¿En qué obras estás trabajando actualmente?

Estoy con «Reflejos» (Ariel Blasco), «Una de gángsters» (Magdalena Lucero), «La Biblioteca de Alejandrita» (Mau Funes) y «Somos el recuerdo del mar que pasó» (Rosana López). También en «La persistencia de los grillos» como asistente de dirección (Ósjar Navarro). También estaré viajando a Buenos Aires porque gané una beca de formación con Alejandro Catalán.    

Volviendo a la película, ¿dónde pensás que radica su particularidad, cuáles son sus elementos distintivos?

Creo que Alejandro Fadel es un gran talento y ha sabido llevar a la pantalla su visión particular del arte y del cine. Creo que hay algo de eso que tiene que ver con la presencia de la película en el festival, también las devoluciones positivas; creo que es la mirada de Alejandro del mundo y del arte en su mejor expresión y que se combinan factores que tienen que ver con la habilidad de tomar riesgos para hacer una película muy rara, para nada convencional. Hay terror, amor, policial, ciencia ficción, efectos especiales, paisajes mendocinos retratados de una manera muy bella, escenas bizarras, humor; un montón de elementos que a priori parecen imposibles de combinar y sin embargo conviven dentro de un universo propio. La peli habla del miedo, del control, de la paranoia, de lo que somos todos, pero de una manera particular.

¿Cómo es tu personaje?

Se llama Francisca y forma parte de un triángulo amoroso entre un policía rural y su marido, que tiene algunos problemas psiquiátricos. Mi personaje viene a representar el miedo a la entrega amorosa y un ideal para otros. Si bien está en pantalla la mitad de la película, logra una sensación de continuidad con una presencia tácita en el resto del relato. Eso fue mérito absoluto del guión y del vínculo director-actriz que Alejandro supo construir en el rodaje. Me sentí muy cómoda trabajando con él y era la primera experiencia juntos. Mi personaje tiene escenas muy heavy, con mucho frío, desnudez, sexo, crudeza física y exposición. El acompañamiento del equipo de rodaje fue excelente.

Venís de una familia de artistas, ¿qué relación tiene esto con lo que hacés?

Mi viejo es Carlos Casciani, el baterista de «Los Alfajores de la Pampa Seca»; mi tío es Mingo, el percusionista de «Markama»; mi hermana toca el bajo y canta en «Bajo Cuerda» y mis abuelos paternos eran él pianista, ella cantante y tenían una orquesta típica en la década del ’40. La actividad artística ha sido un poco la norma en la familia pero siempre más vinculada a la música. Yo empecé estudiando piano, guitarra, violonchelo hasta que un día me invitaron a un taller de teatro y no me importó más nada. Llegué a través del proyecto de las escuelas artísticas vocacionales, que ahora corren peligro siendo un gran semillero y espacio público de formación imprescindible para la provincia.

¿Cómo es tu proceso de trabajo a la hora de crear un personaje?

Hay factores que se combinan para cada proyecto y es diferente. Hay algo del grupo que configura mucho la manera de encarar un personajes, también la fe puesta en el trabajo, ningún personaje surge en solitario sino en esa constelación conjunta. Me entusiasma lo difícil, los desafíos, lo que no he hecho nunca.

¿A quién le agradecés tu pasión por la actuación o a quién le debés un poco lo que hacés?

A mi familia, que me ha bancado siempre. También a mi abuela, que si bien era cantante, se llamaba Ida Donati, tenía mucho de actriz y tenía muy buen sentido del humor. Ella me hizo ver a Niní Marshall y ese descubrimiento fue muy importante para mí.

¿Cuándo podremos ver la película?

-Aún no lo sabemos…

 

 

Artículos Relacionados