Hasta el próximo viernes, de 11 a 20 hs., está abierta la muestra de la fotógrafa mendocina, un singular recorte de su mundo íntimo en imágenes.

    Lo que mira. Lo que contempla. Lo que le interesa. Su cuerpo. La naturaleza. El período de la vida y de las cosas. Después de pensar si mostrar o no eso que tenía guardado como una especie de álbum fotográfico personal, Sabrina Kadiajh dio marcha adelante y se adentró en la selección de 21 imágenes que rescatadas de ese baúl imaginario, sacó a la superficie. De ese recorte surge La balada del día y la noche, la muestra abierta al público en Imagen Galería hasta el 25 de noviembre, de 11 a 20, en Suipacha 202 de Ciudad.

    «Si bien aparezco con mi cuerpo en algunas fotografías, en muchas no y esa era un poco la intención: romper con lo que venía mostrando. En definitiva lo que quiero expresar es la idea de ciclo, y las imágenes son una forma de traducir mis pensamientos. Como sucede en un álbum, hay una cuestión espontánea de sacar lo que uno ve y con lo que se encuentra», dice Sabrina, formada en un principio de manera autodidacta y luego en instancias de seguimiento, becas y desarrollo de obra junto a referentes de la imagen y la plástica.

    Tomadas en cámara digital, analógica y pocket, con fotografías de fotografías, la heterogeneidad es parte de la técnica de trabajo que ahora expone Kadiajh, donde lo contemplativo atraviesa la obra, desde un pájaro muerto que es comido por hormigas hasta una nube gigante que posa sobre su cabeza o la performance con su cuerpo en un proceso al que define lento aunque productivo.

    Bicicletas, envolturas, dípticos, trípticos distinguen sus proyectos ligados a ideas que una vez concluidas avanza hacia otras. También en instancias de diálogo con el cuerpo, con el que le gusta trabajar de forma íntima en acciones experimentales, espacios determinados y con objetos precisos.

    En palabras de Roxana Jorajuria vinculadas a la muestra que hasta el viernes se puede visitar: «La noción de ciclo entendida como una sucesión de actos de carácter cultural o natural asociados por un factor común guía la selección de Sabrina: ciclos del cuerpo, ciclos de la pareja, ciclos vegetales, ciclos climáticos, ciclos de la vida, ciclos del azar y de la contingencia». Y la fotografía, claro, el lenguaje visual con el que mejor se identifica: «Quizá porque me permite trabajar en el espacio tranquila y sé que la cámara es el dispositivo para generar eso que quiero. Tal vez porque me libera para poder hacer otras cosas, como estar en el espacio fotográfico», comparte.

    Para conocer más sobre su obra, sabrinakadiajh.blogspot.com.ar