Reunimos a Dötz, Cees y Calandria para la creación de una obra conjunta en la ciclovía de Godoy Cruz.

Lo primero es disponer de los materiales necesarios: aerosoles, látex acrílicos, rodillos, pinceles, máscaras. Lo segundo es elegir una pared y en algunos casos, contar con la autorización necesaria del municipio en cuestión. Este paso puede llevar algo de tiempo y mucho de respeto por el trabajo expresivo de los otros donde la regla principal es no interferir en la obra ajena.

Lo que Gastón Castelli (Dötz), Natalio García (Cees) y Federico Calandria se proponen este mediodía, convocados por INMENDOZA.com, es llevar su talento al street art colaborativo, una actividad que abordan por amor al arte, en ocasiones un trabajo rentado y siempre una experiencia que disfrutan y regalan al público masivo, y que Cees define como «vicio».

El muro elegido es la esquina de Rivadavia y Chacabuco, en Godoy Cruz. «Hagamos naves», dicen, aunque luego desisten. Toman distancia de la pared, bocetan y vuelven con tres ideas en una: flores con la impronta de Dötz, el afamado colibrí de Cees y un tigre cíclope y geométrico con la huella de Calandria. Ahora es cuestión de pensar en paletas, acordar detalles y avanzar hacia el mural.

Presentes con su arte en las calles de Mendoza, en otras provincias y países, sus estilos y proyectos forman una unidad diversa en actividad permanente. En el caso de Federico, además de pintor, ilustrador y diseñador independiente, colabora con su arte en discos y bandas musicales de la provincia (Mi amigo invencible, Usted Señálemelo), es parte de la Revista Bazofia, prepara su libro «Mundo Humanoide» e integra el dúo de street art Gaucholadri junto a su colega Marcos Zerene.

Natalio García, más conocido como «Cees», es también diseñador -industrial- y comparte su estudio de tatuajes con Gastón Castelli, Dötz. Lo apasiona pintar en la calle, oficio que practica desde los 12 años muchas veces con la creación de pájaros como símbolo de libertad. Cientos de tatuajes y de murales llevan impregnado su trazo con el sueño latente de recorrer el mundo pintando.

Gastón va de la tinta al aerosol y del aerosol a la música. Nacido en La Pampa llegó a Mendoza porque la vida lo trajo y desde pequeño identificó al arte como idioma afín. Aprendió a tatuar con Cees, con quien ha compartido murales en varias oportunidades y es parte del colectivo de arte callejero Panamá Club, aunque también pinta por su cuenta. Dinosaurios, insectos, flores y sets híbridos integran su expresión multifacética.

 

Artículos Relacionados