Son ya cuatro las generaciones que con materiales y soportes distintos trazan una historia conectada con el quehacer artístico local. Es a partir del legado de la abuela Margarita que su descendencia descubre y redescubre las posibilidades creativas del trabajo con las manos y expone por estos días, el resultado en Trivento

«Bajo este techo del obrar cotidiano de esculturas de cerámica, piezas decorativas, pinturas y otras expresiones se forja la familia», dice Luis Pablo Conalbi Peña y Lillo. «Un espacio de encuentro donde lo lúdico y la música junto a la fundación de un oficio aprendieron hijas, nueras, nietos y bisnietos. Un fortísimo legado artístico marcó a la familia poniendo énfasis en la libertad de expresión como manifestación de identidad», continúa el diseñador en el catálogo de la muestra que hasta el 2 de junio está abierta en el Espacio de Arte de Trivento.

Poseer su imagen es poseer su espíritu es el nombre de la exposición colectiva que reúne pinturas y esculturas de la «musa» Margarita Calderón de Peña y Lillo, sus hijas Haydeé y Raquel, sus nietos -Luis Pablo, Cristóbal y María Laura– y su bisnieto Franco. Obras que connotan el compromiso familiar por el arte y el amor manifiesto por esa madre, abuela y bisabuela que transmitió su pasión puertas adentro de su taller e invitó a sus seres queridos a desplegar las alas del arte.

En su casa de Godoy Cruz de estilo colonial relucían las habilidades de «Nenacha», como llamaban a Margarita. Pinturas, cajoneras, posavasos, cuencos, objetos… Lo que pasaba por sus manos era pronto transformado en otra cosa, en algo especial que su descendencia asocia al ritmo de la actividad guiada por la música clásica. «La dinámica de la familia Peña y Lillo está sustentada por el espíritu de nuestra gran artista Margarita. A mi entender, el resto de nosotros somos simples buscadores con el afán de encontrarnos y transmitir ese encuentro que por vivencia, insistencia, elección, impulso e inspiración elegimos como forma de seguir el legado», dice Cristóbal, retirado desde hace algunos años de la publicidad y abocado por completo a su trabajo pictórico en el taller y la docencia.

«Es fuerte sentirla a mi lado cada vez que trabajo», comparte Luis Pablo sobre su querida Margarita. «Nos enseñó que no hay artistas sin rigor ni disciplina», agrega. En su caso, la arcilla es el material que prevalece y juega en sus manos con temáticas tomadas de la vida, los viajes, los recuerdos y los deseos. «Hay momentos increíbles donde te sentás con la mente en blanco y sale la obra. Es una comunicación permanente con uno mismo en la que descubrís que hay alguien en tu interior que necesita hablar».

La musa «Nenacha» y su clan artístico comparten esta vez el calor del hogar con una exposición abierta al público de lunes a viernes de 10 a 17 en el que se cuela el aire íntimo de las tardes de café entre pinceles, colores y melodías. La entrada es gratuita en el Espacio de Arte Trivento, Ruta 60 y Canal Pescara, Maipú.

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