Gracias a una serie de decisiones personales y al confinamiento, Trentacoste descubrió lo que más le apasiona: crear piezas únicas mediante la técnica del collage.

    Cuando terminó la carrera de diseño gráfico, Patricio Trentacoste encontró su fuerte en la manipulación de imágenes y el fotomontaje. Desde sus primeros años en la facultad incursionó de forma autodidacta en la producción y edición de imagen. «Nunca fui buen dibujante, ni me especialicé en estilos caligráficos o lettering. Desarrollé mi estrategia en base a lo que me gusta y se hacer: usar muchas fotos y  deconstruir  imágenes, de ahí surgió algo distinto».

    En marzo del año pasado, Pato, cansado de un ritmo laboral exigente, decidió dejar su trabajo en una empresa de desarrollos inmobiliarios para encontrar su propio camino.  La búsqueda comenzó con mucho optimismo de su parte, hasta la llegada de la pandemia. Encerrado en su casa y con pocas opciones, decidió crear The Final Project, un estudio de diseño que hoy lleva adelante junto a su socia Candela.

    Al mismo tiempo descubrió su pasión por el collage. «Siempre me gustó la técnica. Una tarde me puse a hacer en Photoshop una imagen que fue como un proto-collage. Me quedó horrible, pero después, esa misma tarde, empecé a buscar revistas y a recortar, y sentí algo muy liberador, sobre todo para ese momento que estaba pasando. Renunciar a un trabajo, tener que cumplirle a los clientes solo, no tenía mucha plata…El tema del collage fue muy catártico», cuenta Patricio. Es lo opuesto a las exigencias que tiene que cumplir laboralmente y que le ponen presión a su creatividad. «No hay límites, todo se puede hacer, y es algo muy manual que te permite jugar con la imaginación. Es un tipo de arte que te da la oportunidad de explorar cosas que quizás de otra forma no harías. Yo se lo recomiendo a todos», dice.

    Luego de un tiempo decidió englobar sus creaciones bajo el nombre The dux Project y subirlas a una cuenta de Instagram. «Esa experiencia fue muy gratificante. Me sirvió para darme cuenta que muchas veces la gente a la que le gusta lo que hacés no tiene que estar en tu misma región geográfica. Hace poco me habló una cineasta de Rusia para decirme que quería que hiciera unas visuales para los títulos de una película independiente».

    Sus obras varían entre la técnica digital, analógica y mixta. «Algunos collages pasaban directo a mi cuenta, a otros les hacía alguna pequeña corrección para borrar algo que no me había gustado, y también tuve un momento en el que empecé a hacerlos completamente digitales».

    Sin embargo, sus preferidos son los que hace a mano.  «Creo que son más frescos, más libres, más desestructurados, y a veces logran resultados más interesantes en composición».

    En cuanto a su camino creativo a la hora de elaborar sus piezas, Patricio cuenta que se sienta con su caja de recortes y va viendo qué sale, generalmente nunca queda la idea que en un principio tenía en mente. Cuando quiere lograr una imagen concreta recurre a la técnica digital. En esas obras creadas en computadora juega para lograr imágenes ambiguas que generen la duda de ser fotografías o collages, utilizando una perspectiva y escala coherentes, al igual que el sentido que les da.

    Uno de sus últimos trabajos se puede ver Redcouch, un espacio de coworking ubicado en Torre Emilia, donde fue contactado para llevar adelante este trabajo. Se trata de una serie de collages inspirados en la mitología griega que funcionan a modo de murales a lo largo de todo el edificio. «La Avenida Emilio Civit se caracteriza por ser una calle llena de casas con grandes columnas, esculturas, mansiones, embajadas, edificios antiguos…mucho clasicismo en general. A mí siempre me interesó leer sobre historia del arte griego, y uniendo todo esto hice mi propuesta y les gustó», cuenta el diseñador.

    «Cada una de las imágenes tiene un sentido. La idea fue combinar figuras griegas con situaciones típicas de la vida de oficina, cosas que sean relacionables y les den un sentido a las esculturas, y que además tuvieran un efecto sarcástico. Todo eso, combinado con la mítica que tiene la avenida, quedaba bien».

    Actualmente se encuentra trabajando junto a su equipo en el diseño de etiquetas para dos nuevos productos que pronto saldrán al mercado: un vino y una cerveza artesanal, por lo que sus obras estarán al alcance de todos para disfrutarlas.