Desde Barcelona, Maxi nos abre las puertas de su presente y comparte su aventura como freelancer en el diseño de marca y el packaging.

    Máximo Greco, chico de mundo, decidió emprender viaje a los 21 años cuando dejó Mendoza para radicarse en Buenos Aires. Luego se instaló en Múnich y tras una «recarga de pilas» junto a su familia, volvió a Europa. Hoy, con 28, está instalado en Barcelona, a la espera de que pase la pandemia y poder decidir en qué otro lugar vivir y diseñar.

    Maxi fue seducido por los museos y el arte de los edificios de la capital argentina por lo que decidió quedarse y estudiar Diseño Gráfico. Con título en mano, sumó práctica en una agencia en «la meca del diseño», Alemania, y allí descubrió que el diseño de marca y el packaging era lo suyo.

    «Y después me aventuré en la vida del freelancer y por más del vértigo con el que se vive, lo estoy disfrutando muchísimo; tengo fe en lo que hago y me gusta mucho. Vine a España sin rumbo, viendo que podía hacer con respecto a mi carrera y bueno, me agarró la cuarentena y me dejó medio desorientado. Ahora estoy viendo para dónde arrancar», revela el joven desde su departamento ubicado en El Poblenou, en el que disfruta la brisa del mar y los 27 grados de temperatura (calorcito que muchos extrañamos).

    Si bien Maxi no tuvo en claro desde un principio a qué se dedicaría, su contexto familiar y las cosas que veía de chico lo influyeron en su elección final: «A mis viejos les gusta mucho el arte antiguo y toda la vida estuve cerca del vino y las etiquetas porque mi mamá es enóloga. Paralelamente a eso, me fascinaba con las tapas de los discos, hay varias que me quedaron muy grabadas».

    Gracias a todo ello,  destaca que su característica como profesional es lo antiguo y la simplicidad: «Me fascinan las cosas de antes, lo hecho a mano en donde se nota el trazo humano y no es tan duro. En mis diseños trato de jugar con el trazo a mano que es el que te desacomoda un poco la vista, a muchos no gusta y lo ven como desprolijo pero es una búsqueda que aún no termino, sigo aprendiendo».

    Pero algo que sí respeta desde un principio, según confía, es el observar libros antiguos, cartelería de época, ilustraciones, contratos escritos a mano… «Me paso horas en los mercadillos viendo estas cosas que están quedando en el olvido. Me influye mucho lo antiguo, en especial lo de la época de 1850 a 1950, ese siglo fue tremendo», suma quien creó su propia marca «Maxo Fly».

    Aunque Greco comparte que su diseño es simple, no es así su proceso de producción. Él inicia con un boceto en lápiz y papel al cual, después, lo entinta con microfibras. Le toma una foto, lo sube a su computadora y luego lo trabaja en vector. «Me lleva muchísimo tiempo», revela quien adora el arte pop y utiliza colores primarios en sus creaciones.

    ¿Y qué te gusta ilustrar?

    Depende mucho de lo que esté haciendo en el momento. Tengo de peces porque me involucré en un proyecto de Chile en el que luchan por el medio ambiente. Tuve una época que se me dio por hacer vírgenes porque fui a la Fiesta de la Virgen del Rosario, en Lavalle, y me quedé como loco con la cultura que hay alrededor de dicha figura. Se va dando.

    ¿Ahora en qué estás trabajando?

    Siempre estoy haciendo cosas para mí por el solo hecho de hacerlo, lo disfruto. Y estoy diseñando la identidad de una patisserie de acá y también para una ONG chilena que trabaja con el conservacionismo ambiental.

    En un futuro, ¿qué te ves diseñando?

    A lo que más me gustaría meterle ficha es al packaging y etiquetas de vino pero eso no lo puedo hacer a la distancia; puedo hacer la base del diseño pero a la hora de ver papeles, resultados, materiales y las botellas, necesito estar presente y tocar, ver todo. Me gusta todo en realidad y un sueño sería poder elegir a los clientes en base a su filosofía ambiental, me encantaría.

    Maxi Greco está comprometido con el cuidado ambiental y toda su vida intentó ser consciente y crítico a la hora de consumir. «Yo ahora estoy en la etapa de mirar y aprender para un día decir acá me quedo y así consumo. Estoy en ese camino», compartió al respecto el joven que tiene como hobbie sacar fotografías.

    Al mirar hacia el futuro, el diseñador gráfico confía: «Mi idea está en volver a Mendoza, no sé cómo será la transición si directa o con alguna parada en algún lugar. Ahora bajé un cambio y sé que me quedaré unos meses más acá porque al principio de la cuarentena quería volverme, me agarró una nostalgia terrible por estar con mis seres queridos. Tengo muchas ganas de diseñar para mi país también».

    Instagram de diseño: @maxo-fly / Web con sus diseños: maxo-fly.com / Instagram de sus fotos: @maxo_fly_photo