A raíz de la inauguración de un nuevo mural que lleva su estilo inconfundible  y las voces de decenas de adolescentes, aprovechamos para saber más sobre el presente y el futuro (posible), de este artista que sobresale.

Otra vez en una tapa -y contratapa- de disco, la última de Mi amigo invencible, dos pinturas llevan la impronta de Federico Calandria. «Dutsiland» es el nombre del álbum más reciente de la banda y un gallo gigante, el que asoma entre los títulos de Sofía Gómez.

Además, el artista comparte casi a diario en sus redes, las ilustraciones e historietas de su «mundo humanoide»: un territorio impreciso donde todo parece posible y en el que los mensajes pueden despertar risa, desolación o llamado de conciencia -aunque no lo quiera-. Charlas de ovnis, presos bancarios, analogías, metáforas y seres transmutados son parte del repertorio de este creador colorido que sabe lo que hace.

Con planes y proyectos por delante, el artista comparte la alegría por un mural reciente que inauguraron en un espacio de Guaymallén y que lleva la voluntad colectiva de quienes asisten al Centro Integral Provincial de Atención de Urgencias del Adolescente: «Fui invitado por el artista Octavio Joaquín, que es el coordinador del taller de arteterapia del CIPAU, para realizar un mural basado en las producciones de los chicos. La idea era interpretar los dibujos y en base a eso crear una obra con mi impronta inspirado en sus expresiones. Tomé los elementos que me movilizaron de cada ilustración para crear un mural con un mensaje alegre y positivo», expresa.

 

Así es como creó un mundo de personas y personajes, frases, paisajes y objetos presentes en los originales, que pasaron por su tamiz subjetivo: «La obra se fue retroalimentando a medida que trabajaba en el lugar y los chicos fueron aportando nuevos elementos guiados por Octavio; en algunas ocasiones me ayudaron a pintar. Al final quedó un mural muy expresivo y lleno de simbología optimista, que le aporta un poco de color a la difícil cotidianidad del lugar», dice. En el espacio también fue inaugurada la escultura de Alejandro Spano, «Diario de un hijo», que homenajea al libro homónimo de su autor, Tute, y lleva la huella del proyecto cultural Plus + Arte, de Bodega Monteviejo.

«Para esta segunda mitad de año hay varios planes y proyectos. Tengo una muestra individual en setiembre de pinturas, dibujos e ilustraciones en el Espacio Moebius, en Buenos Aires, y estoy empezando la producción para esa fecha. Paralelamente estoy por arrancar una novela gráfica, un proyecto que postergo hace tiempo. Es una historia con dibujos y un guión más serio», apunta. Asimismo, el artista reúne material suficiente para su libro «Mundo Humanoide 2», realiza algunos trabajos comerciales en locales, bares y boliches, y no pierde la costumbre de salir a la calle a pintar.

«Estoy haciendo tatuajes, aprendiendo la técnica con máquina y handpoke. Me gusta aprender cosas nuevas, seguir experimentando y cambiar de aire: me entusiasma mucho, por ahora, la experiencia de tatuar. Con Gaucholadri estamos haciendo la plancha por el momento; cada uno está con sus proyectos personales: yo más a full con el arte y la ilustración, y Marcos con su estudio Ailoviu. Ya reactivaremos con todo. Queremos terminar el proyecto de los 100 murales de la Iconografía Tercermundista así sacamos el libro y encaramos nuevos proyectos», comparte.