La última muestra de la artista mendocina, en Daniel Rueda Galería de Arte, está inspirada en el libro de Kandinsky “Punto y línea sobre el plano”. Precisión, geometría y análisis encuentran materialidad en papeles y lápices de colores de la mano de una mujer cuya producción artística es apenas una parte de su obra

    Una trama de líneas casi transparente define el fondo de las obras que integran la muestra L Respira en Daniel Rueda Galería de Arte. Sobre ese tejido apenas visible aparecen círculos de colores y los silencios que Laura Valdivieso dejó en ellos impresos. Hasta el 29 de junio puede visitarse esta exposición en la que la artista, curadora, investigadora y docente, además de directora del Museo Municipal de Arte Moderno, retoma conceptos de Kandinsky y el repertorio formal de líneas y puntos sobre un plano.

    «Pero otro pequeño grupo de obras conviven con el conjunto. En ellos cambia el formato y las técnicas: yeso directo, semillitas de tapicero clavadas, grabado en mármol. Todas ellas traídas de mis trabajos anteriores, mi intención es orientar la percepción hacia otro aspecto del dibujo: la posibilidad de corporizarse, es decir, cuestionar sus niveles de materialidad», explica la artista mendocina, egresada de la Facultad de Artes de la UNCuyo, una apasionada de los materiales y las cosas en su estado primario.

    –¿Cómo surge tu vocación de artista?

    –Mi primera relación con el arte fue a través de la literatura en la etapa de la adolescencia. Yo no tenía conocimiento de las artes visuales, no vengo de una familia de artistas ni había frecuentado hasta entonces el mundo del arte. Tuve muy buenos profesores en la escuela secundaria que fueron muy motivadores para mí. Por otra parte siempre me gustaron las materias humanísticas. Pero en realidad creo que tiene que ver más con el papel que yo quería ocupar que con una definición específica de lo que venía practicando.

    –¿Qué significó tu paso por la Facultad de Artes?

    –Descubrí que ese era mi lugar en el mundo; me movilizó mucho. Todo lo que aprendí fue un descubrimiento. Me gustaban especialmente las materias que te enseñaban a mirar, como la cátedra del profesor Anzorena o las Historias del Arte. También Sistemas de representación, que es geometría descriptiva, porque me atrapaba el rigor y el análisis. Los talleres me costaron más. Mi perfil de artista no encaja del todo con la idea del oficio como principio de la obra, instalado muy fuertemente en ese momento en la carrera de artes, creo que ese fue el problema. Soy analítica y mental. Pero eso lo procesé más bien fuera de la universidad.

    –¿Cuál fue tu primera experiencia artística?

    –Hice mi primera muestra individual en 1995, con el conjunto de fundiciones que preparé para rendir mi examen de Escultura. Pero la primera experiencia fuerte fue la realización del conjunto escultórico de la Plaza Independencia que hicimos con Eliana Molinelli y Eneida Roso. Armamos ese trabajo gigantesco en ocho meses y para mí fue una bisagra en mi vida. Fue un debut de fuego, como entrar a la Fórmula 1. Apenas terminé eso empecé a delinear mi obra.

    –¿Qué lectura hacés de tu producción artística?

    –Pienso hoy que toda mi obra gira alrededor del dibujo, la geometría y la precisión. Pero todo eso se debate con cuestiones relacionadas con desafíos más ligados a la forma en que los hago que a aquello que resulta. No soy temperamental sino más bien analítica y muy pensante. Trabajo muy lentamente porque la precisión la tomo como una búsqueda infructuosa y no como un resultado. Busco hacer cosas precisas pero con herramientas rudimentarias, con el objetivo de no alcanzar la precisión pura. Es medio paradójico, pero va por ahí. Sí me interesa una línea de trabajo que no tiene que ver con lo narrativo, nunca cuento historias, sino estados.

    –¿De dónde viene el impulso para estar en permanente actividad en temas diversos ligados al arte?

    –Soy muy curiosa y estoy siempre conectada, pero todo lo pienso desde la perspectiva del arte, como si el mundo completo fuera un museo, no sé, o una novela. Esto me permite desdramatizar la realidad y pensarla desde una mirada estética. El arte es una interesante manera de mirar el mundo. Además me encantan los artistas, las relaciones interpersonales con ellos, los libros, el pasado y las historias no contadas, las reuniones, todo. Entonces produzco de todo, para canalizar todos estos aspectos.

    La artista, junto a Daniel Rueda.

    La artista, junto a Daniel Rueda.

    –¿Qué representa el Museo Municipal de Arte Moderno en tu carrera?

    –Es como mi casa, vi todo lo que pasó acá desde los años 90, por lo tanto me formé en él. El museo es una institución muy interesante. Yo lo veo como un ámbito crucial en la construcción de una idea pensada del arte local. No me gusta la cultura como espectáculo. Creo que el arte debe interrogarte, motivarte, desplazarte. El espectáculo es para los productores de shows. Y creo también que el trabajo que hacemos debe capitalizarse, subir escalones para que las próximas generaciones sigan subiendo.

    L Respira continúa abierta al público hasta el 29 de junio en Daniel Rueda Galería de Arte, Montevideo 230, Piso 8, Ciudad de Mendoza. Se puede visitar de mañana de lunes a viernes de 9 a 13 hs. y de tarde con cita previa. Informes: [email protected] o (261) 4166590. Este 22 de junio y el próximo 27, a las 19.30 hs., se realizará una visita con la presencia de la artista.