Las magníficas esculturas del artista norteamericano fueron tendencia en Mendoza. Enterate por qué. 

    Conmover al espectador es uno de los objetivos principales de la obra de Anthony Howe, el artista que genera esculturas cinéticas de gran efecto visual. Y es que sus creaciones en metal se balancean, retuercen y mutan con el viento, se activan con la fuerza natural.

    Seguramente escuchaste su nombre por ser el autor del caldero que albergó la llama en los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro en 2016. O tal vez porque él mismo denunció el plagio de su obra  con la escultura «Mandala en movimiento», que fue inaugurada en el Paseo Rawson de San Rafael. Pero hagamos punto aparte a esa situación y sigamos descubriendo a este maestro cinético.

    Howe trabaja este arte basado en la estética del movimiento, que juega con ilusiones y con las limitaciones perceptivas del ojo humano. Es él mismo quien diseña y produce sus obras, a excepción de aquellas que tienen un tamaño gigante, con las que cede la construcción para así continuar con bocetos.

    «La realización de una de mis piezas se basa en la expresión creativa, la fabricación de metal y un lento proceso de diseño en partes iguales. Su objetivo es alterar la experiencia de uno en el tiempo y en el espacio cuando se es testigo de ella», comparte quien en sus inicios pintaba retratos en carbonilla.

    Anthony prefiere centrarse ahora en obras más pequeñas e íntimas, que pueda realizar él mismo desde la concepción hasta la elaboración final y una de las etapas que más le gusta es el momento de poner a prueba el mecanismo.

    «La mayoría de mis trabajos no dependen del espacio donde se instalan ya sea en interiores o exteriores, pero por lo general dependen del movimiento del aire para activarlos. También uso motores cuando no resulta conveniente contar con el viento o con un ventilador», reveló en una entrevista. Cuando se ponen en marcha, las deslumbrantes composiciones parecen tener vida propia, imitando a otros organismos presentes en nuestro entorno físico.

    Howe es pura inspiración para muchos como lo fue con la diseñadora de moda holandesa Iris Van Herper. Ella presentó la colección «Hipnótica» basada en la obra del norteamericano desde el punto de vista del movimiento del Universo, que se expande y contrae infinitas veces.

    Los vestidos se mueven, se mecen con el viento, cobran vida sobre el cuerpo de las modelos. En ellos se utilizó corte láser, impresión 3D y la técnica japonesa del tintado suminagashi. Se trata de una alianza artística que constata que la moda y el arte están profundamente unidos.