Hasta fin de mes la artista expone en el Colegio Profesional de Psicólogos una serie de retratos en la que evoca a sus seres queridos

En noviembre de 2016, en una casa venida abajo en la calle Paraná, sobre un espacio de ladrillos derruidos, Jimena Losada montó su primera exposición individual. Como ahora, la llamó Gris y, como ahora, suspendió en el tiempo a los personajes que en sus pinturas aparecen: familiares y amigos. De las 13 obras que integraron esa experiencia puertas adentro, son ocho las que hasta fin de mes expone en el Colegio Profesional de Psicólogos de Mendoza (La Plata 57, Ciudad), en el espacio destinado para el arte que coordina Carlos Escoriza.

La nostalgia, el pasado, los vínculos, los recuerdos, pero también la cercanía con las personas amadas suspendidas en un presente continuo atraviesan los retratos y marcan el recorrido de las pinturas que conforman Gris, una muestra que sorprende por su tratamiento y deja entrever los pasos firmes y prometedores con los que avanza esta joven artista formada en la UNCuyo. A partir de fotografías que funcionan como bocetos lejanos del resultado final y con el aporte poético del clima que logra con sus paletas y pinceladas, Jimena reconstruye la esencia de sus modelos cercanos y parte de esa intimidad para desafiar los límites del tiempo.

Una base neutra, dibujos en tiza pastel y óleos son los modos y las herramientas con las que trabajó esta serie, una especie de álbum emotivo sobre su vida y sus vínculos. Agostina, Michelle, Cecilia, Alfredo, Tomás y dos tías abuelas componen el recorte de este árbol vincular nacido desde el cariño. «No me interesa el hiperrealismo como destino. Lo que busco es que mis pinturas transmitan algo de lo que yo siento en relación a esas personas, a lo que me generan», declara.

De frente y en primer plano aparecen los retratados de la muestra y el desafío es ahora llevar los personajes a situaciones y estados tal vez más oníricos. En eso trabaja Jimena Losada, que hasta la adolescencia se interesó por los deportes y lo único que la ligó a la plástica fue su amor por los materiales y algún que otro experimento: «Yo sabía que me gustaba pero no hacía nada. Después quise estudiar diseño de indumentaria en Buenos Aires pero no tuve el apoyo de mis padres así que probé con el “pre” de Artes Visuales y me encantó. Ya en la Facultad y en contacto con mi tía abuela Noemí me acordé que ella, siendo yo muy chiquita, me daba hojas y acuarelas para jugar».

Seres suspendidos en escenarios surrealistas pueden ser el puntapié de un próximo proyecto, como son las pinturas-portales en las que su intención ya trabaja. Del techo a la pared prueba ahora con el gran formato sobre lienzo. «Tengo algunas imágenes en la cabeza pero todavía no las “bajo” a bocetos. Seguramente siga con el realismo y con las personas situadas en situaciones, paisajes y entornos que invento o imagino», dice la artista, que destaca su paso por la galería autogestiva Cerda, formada junto a un grupo de amigos en 2011.

Influencias que van desde Caravaggio hasta artistas cercanos en tiempo y espacio fomentan su propio lenguaje: «Se contagia la energía de crear, de hacer y creo que mis referencias están en esos lazos aunque no se vean luego en mi obra».

La muestra de Jimena Losada, “Gris”, puede visitarse de lunes a viernes de 8.30 a 16.30 hs. hasta el 29 de setiembre en La Plata 57 de Ciudad. La entrada es libre y gratuita.

Foto de portada: Carlos Nahim.

Artículos Relacionados